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¿Qué es jugar bien? Miren a De Jong

16:06 GMT-6 29/10/19
de jong

Hace unos años le pregunté a un respetable entrenador qué es lo que distingue a un buen jugador de un auténtico fuera de serie. Su respuesta fue instantánea: “Claro, la toma de decisiones”. Consultado el diccionario entrenador-periodista, traduje: el que de vez en cuando duda, es bueno. El que no se equivoca ni a palos, es un fenómeno. Frenkie De Jong pertenece al selecto club de los futbolistas que siempre eligen bien. El holandés es una de esas mentes privilegiadas capaces de interpretar siempre bien qué requiere el compañero y qué ritmo necesita el equipo. Tiene un IKEA en la cabeza, una CPU en el cerebro y un GPS en el pie. Es capaz de cargar con todo el peso de un equipo en su mochila, nunca desafina como hombre-orquesta, es el socio de todos y siempre es una solución para cada problema. Busquen, comparen y si encuentran algo parecido, disfrútenlo.

Jugador de época, dueño de un físico privilegiado y de un talento precoz, De Jong cumple la máxima de cualquier amante de la estética y la eficacia: su máxima consiste en tratar siempre al balón, que suele ser la mejor manera de tratar bien al espectador. Y lo hace sin adornos superfluos, sin estridencias, sin exhibiciones innecesarias. Juega a lo Messi. Cada toque tiene su sentido, cada decisión tiene su consecuencia, cada regate su profundidad y cada movimiento su verticalidad. El difunto Luis Aragonés decía que existían jugadores buenos y bonitos. De Jong es la combinación de ambas suertes. Hace que lo difícil parezca fácil y que lo complicado sea coser y cantar. Su talento viene de serie, pero su manera de administrarlo pertenece a esa fábrica de fútbol eterna que es el Ajax. Y cuando tiene la pelota en sus pies, uno no puede ni quiere sacarle los ojos de encima. Se perfila bien, elige bien, toca de cine y entrega la pelota en mejores condiciones de las que la recibe. Así, una, otra, otra, otra y otra vez. Hasta el infinito y más allá. Pata negra.

Maneja todos los registros del juego: jerarquía, personalidad, inteligencia táctica, calidad suprema, distribución cartesiana, ritmo, control, conducción, visión de juego, quite, exquisitez, regate, pausa y llegada. Si Cruyff, que en paz descanse, levantase la cabeza, se sentiría orgulloso de poder contar con un jugador tan refinado, poderoso y completo como Frenkie. Es apenas un niño de 22 años y juega con la determinación de un veterano. Y a pesar de su condición de recién llegado al Barcelona, a golpe de calidad, ya ostenta el estatus de indiscutible en un club donde el tendido siete del Camp Nou se ha rendido a su calidad suprema. ¿Qué es jugar bien? La respuesta no está en los libros, pero miren a De Jong. Es una bendición para este juego.

Rubén Uría