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Colo Colo v Universidad de Chile

Que en el Superclásico solo se hable de fútbol

15:59 GMT-5 26/08/17
Johnny Herrera Esteban Paredes Superclásico Colo Colo Universidad de Chile 080417
Colo Colo y Universidad de Chile tienen argumentos de sobra para brindar un espectáculo acorde a lo que exigirá un ambiente de fiesta.


OPINIÓN

Porque son los planteles más millonarios. Porque no hay bajas que desequilibren los esquemas básicos de Pablo Guede y Guillermo Hoyos. Porque en Macul se arrastra un invicto blanco de 16 años. Porque es el Superclásico. Que se hable de fútbol y de nada más.

Colo Colo arrastra presión. En las últimas semanas chocó ante planteamientos defensivos y careció de sorpresa en el ataque. Ante Universidad de Concepción, se le acabó el margen mientras Unión Española y Everton no se cansan de sumar y meter tarea a los grandes.

Pero detrás de los puntos perdidos, hay un funcionamiento defensivo auspicioso, que empieza con la figura de Agustín Orion, uno que ha sabido transmitir calma y que logró entendimiento con Zaldivia, Barroso y Meza, una tríada que pareciera conocerse de memoria.

Más adelante, Claudio Baeza adoptó la función de mediocentro y es el encargado de resguardar a su equipo cuando Valdivia, Valdés y Paredes alimentan las esperanzas ofensivas. Las tres estrellas del Cacique llegan en buen momento. El goleador ya avisó que ningún dolor de espalda le impedirá marcar. Como si faltara algún ingrediente, Guede citó a Gonzalo Fierro, el eterno capitán que llevaba varios meses fuera de la consideración.

Universidad de Chile llega como favorito. Salvo un paréntesis de letargo ante San Luis, el semestre del campeón vigente asoma prometedor.

Tal y como el semestre anterior, los volantes rompen las líneas rivales. Rafael Caroca encajó perfecto a la derecha de Lorenzo Reyes, el tapón, y Francisco Arancibia sumó vértigo a un ataque que completan Mauricio Pinilla y Sebastián Ubilla, otro que tendrá su oportunidad merced a la baja de Leandro Benegas, el de más desgaste, que ya dijo adiós al Transición.

Puede ser el día de Pinilla. El de Johnny. Quizás otra jornada de Paredes (¿los tres aparecen el lunes en Juan Pinto Durán?). El fin de la maldición. O una paternidad que crece y crece. Los ingredientes piden cocción y Roberto Tobar tiene el pito para darle continuidad y ritmo al Superclásico. Y no condicionarlo ante 45 mil personas.