La victoria sobre el Barcelona en el Camp Nou no fue simplemente un valioso triunfo de tres puntos que el Real Madrid añadió a su casillero en LaLiga, sino que encerró numerosos mensajes acerca de la transformación que ha generado José Mourinho desde su regreso al frente del conjunto blanco, después de que el técnico portugués lograra reordenar las piezas dentro del vestuario y encontrar soluciones tácticas a una serie de problemas que el equipo había venido padeciendo durante el periodo anterior.
El triunfo del Real Madrid por 2-1 en el Clásico, el domingo, podría representar un auténtico punto de inflexión en la segunda etapa de Mourinho en el Santiago Bernabéu, sobre todo porque el equipo afrontó el duelo en medio de duros retos, en un momento en el que el Barcelona ofrecía grandes prestaciones, y los pronósticos parecían inclinarse a favor del club catalán, que buscaba confirmar su superioridad y dar continuidad a sus resultados positivos.
Pero Mourinho logró darle la vuelta a la ecuación, no solo a través del resultado, sino por la manera en que gestionó el partido y la compenetración que mostraron sus jugadores, además de las decisiones técnicas que ha tomado durante las últimas semanas, que han empezado a otorgar al Real Madrid una identidad más clara y equilibrada.
Según lo publicado por el sitio "The Athletic", el éxito de Mourinho no se limita a ganar el Clásico, sino que se extiende a un conjunto de decisiones importantes, comenzando por el reaprovechamiento de Federico Valverde, pasando por otorgar a Arda Güler un papel más influyente, hasta llegar a su inteligente gestión del asunto de Vinicius Junior y el trato con las personalidades fuertes dentro del vestuario.
Valverde: el sacrificio de su posición preferida en beneficio del Real Madrid
Era evidente que Federico Valverde volvería a encontrarse en la posición de lateral derecho, pese a que el jugador uruguayo no prefiere actuar en esa demarcación y se siente más cómodo cuando desempeña sus funciones en el mediocampo.
Ya antes Carlo Ancelotti había explorado esta opción durante su última etapa en el Real Madrid, donde Valverde jugó de titular como lateral derecho en 15 partidos de la temporada 2024-2025, hasta que esa posición se convirtió en una de las opciones tácticas importantes para el técnico italiano.
También Xabi Alonso adoptó la misma idea durante su breve etapa con el equipo en la primera mitad de la temporada siguiente, pero no logró convencer al jugador de la utilidad de ese aprovechamiento, sobre todo porque Valverde no estaba entusiasmado con alejarse de su posición natural. Y el pasado septiembre, el jugador habló con claridad sobre su postura al afirmar: "El entrenador sabe que no me gusta jugar en la posición de lateral".
Y cuando Álvaro Arbeloa asumió la responsabilidad como sucesor de Alonso, tras la destitución de este último en enero, devolvió a Valverde al mediocampo, orientación que también adoptó Mourinho al inicio de su cometido, pues ya había asegurado en agosto: "¿Lateral derecho? No me gusta esto; para mí, es un centrocampista".
Pero las necesidades del equipo obligaron al técnico portugués a reconsiderar sus cálculos, de modo que Valverde regresó gradualmente a la posición de lateral derecho, donde jugó la segunda parte del duelo ante el Villarreal, luego apareció como visitante frente a la Roma en la Champions League, antes de ser titular en esa posición ante el Sevilla, el Leipzig y el Barcelona.
Lo llamativo es que el Real Madrid logró cinco victorias consecutivas durante esos partidos, lo que reforzó el convencimiento del cuerpo técnico sobre la importancia del papel que desempeña el jugador uruguayo en esa posición.
Y según fuentes cercanas a Valverde, el jugador valora la manera en que Mourinho lo trata, pese a encomendarle funciones que no se ajustan a su posición preferida, lo que refleja una clara diferencia en la gestión del técnico portugués respecto a los jugadores en comparación con algunas experiencias anteriores.
Y la importancia de este aprovechamiento no se detiene en las capacidades defensivas de Valverde, sino que otorga al Real Madrid un mayor equilibrio en el flanco derecho, proporciona una profundidad ofensiva adicional, permite además la presencia de un jugador más creativo en la dupla del mediocampo y abre la puerta a la participación de elementos ofensivos adicionales, especialmente cuando Arda Güler se encarga de la creación de juego desde atrás.
Pero esta solución conlleva un aspecto negativo relacionado con el futuro de los jugadores especializados en la posición de lateral derecho, encabezados por Trent Alexander-Arnold, llegado del Liverpool en el verano de 2025, y Denzel Dumfries, que se incorporó procedente del Inter de Milán en julio por 20 millones de euros.
Pues la presencia de Valverde en esa posición significa que la dupla se encuentra fuera del once titular en muchas ocasiones, a pesar de las grandes expectativas que acompañaron su incorporación al equipo.
No obstante, las fuentes cercanas a Alexander-Arnold apuntan a que el jugador está centrado en triunfar con el Real Madrid y no piensa en abandonar el club, especialmente después de que volviera a entrar en los planes de la selección inglesa bajo el mando de Thomas Tuchel durante el último parón internacional de septiembre.
Güler: el talento turco que ha encontrado su camino hacia el brillo
Uno de los logros técnicos más destacados que ha conseguido Mourinho en el último periodo consiste en recuperar la mejor versión de Arda Güler, después de que se hiciera evidente que el jugador turco merece un lugar como titular en el once más fuerte del Real Madrid.
El técnico portugués considera que la posición situada en la banda derecha del tridente ofensivo del mediocampo, dentro del sistema 4-2-3-1, es el lugar más idóneo para aprovechar las capacidades del jugador de 21 años.
Y desde el inicio de la temporada, Mourinho no ha dejado de elogiar la asombrosa visión que posee Güler y su capacidad para crear juego e inventar soluciones ofensivas, pero el problema residía en cómo integrar estas cualidades dentro del engranaje del equipo, sin afectar al equilibrio colectivo.
Y durante las últimas semanas, el panorama empezó a aclararse en mayor medida, después de que el traslado de Valverde a la posición de lateral derecho, junto con la apuesta por el recién llegado Yan Diomande en la banda izquierda, contribuyera a proporcionar los espacios y las condiciones adecuadas para que Güler mostrara sus verdaderas capacidades.
Y el duelo ante el Barcelona fue una de las pruebas más destacadas de la importancia del papel que desempeña el jugador turco, después de convertirse en uno de los elementos más peligrosos e influyentes del Real Madrid en el último tercio ofensivo.
Pues su arranque temprano y su disparo que pasó un poco por encima del larguero supusieron un primer aviso para el Barcelona, y además ofreció un centro preciso con el exterior del pie que puso a Kylian Mbappé en una posición propicia para rematar.
Y la influencia de Güler no se detuvo ahí, sino que desempeñó un papel importante en la fabricación del gol de la victoria, después de enviar un pase preciso a Eduardo Camavinga, cuyo pase allanó el camino a Mbappé para marcar el gol decisivo.
El jugador turco terminó el Clásico como el que más disparos a puerta realizó entre los jugadores del Real Madrid, tras disparar tres balones, y además compartió el liderato de la lista de los que más ocasiones crearon, con dos oportunidades.
Y la importancia de Güler aumenta cuando dispone de más espacio para moverse hacia la profundidad, especialmente con la presencia de otro creador de juego como Bernardo Silva en el centro del campo, lo que otorga al Real Madrid opciones variadas en la construcción de los ataques y hace que el equipo dependa menos de las soluciones individuales.
Vinicius: ¿cómo logró Mourinho controlar el asunto más delicado?
Quizás el trato con Vinicius Junior represente una de las pruebas más importantes que ha superado Mourinho desde su regreso al Real Madrid, sobre todo porque la relación entre la estrella brasileña y Xabi Alonso era tensa y constituyó uno de los problemas más destacados a los que se enfrentó el anterior técnico antes de su marcha.
Pues a diferencia de Alonso, que acostumbraba a sentar a Vinicius en el banquillo en numerosas ocasiones, además de sustituirlo pronto en algunos partidos, Mourinho otorgó al jugador una gran confianza desde su llegada y lo trató como uno de los elementos fundamentales de su nuevo proyecto.
Y antes del inicio de la temporada, el técnico portugués ofreció un claro respaldo a la renovación del contrato del extremo brasileño, pese al interés de otros clubes, entre ellos el Arsenal, por hacerse con sus servicios.
Y Mourinho se mantuvo en estrecho contacto con el jugador, hasta que el Real Madrid logró ampliar su contrato hasta el año 2032, a principios de agosto, de modo que Vinicius conservó su lugar en el once titular durante el inicio de la temporada.
Y el entrenador no renunció a apoyarlo públicamente, incluso cuando el nivel del jugador descendió, ya fuera en la finalización de los ataques o en la creación de goles, pues se limitó a marcar un gol y dar tres asistencias durante sus primeros 11 partidos.
Pero Mourinho no permitió que la continuidad del descenso de nivel afectara al interés del equipo, y comenzó desde septiembre a modificar su forma de tratar al jugador, mediante la reducción de sus minutos de participación cuando no aporta lo que se le exige.
Pues en los partidos ante el Elche y el Atlético de Madrid, tras la expulsión de Dean Huijsen, y la Roma, el entrenador decidió sustituir a Vinicius antes de cumplirse la hora de juego o poco después.
También lo sentó en el banquillo ante el Villarreal, en el primer partido del equipo tras el parón internacional, antes de convertirlo en el primer sustituto ante el Leipzig, pese a que el jugador estaba sancionado para disputar el Clásico que se celebró cuatro días después.
Y estas decisiones llegaron en un momento en el que la afición del Santiago Bernabéu siguió lanzando silbidos de reprobación contra el jugador, debido al descenso de su nivel y a su incapacidad para ofrecer el rendimiento esperado.
No obstante, Mourinho logró gestionar la situación sin entrar en un enfrentamiento directo con la estrella brasileña, aprovechando la confianza que le había otorgado al principio y los resultados positivos que el equipo logró durante su ausencia.
Y la exclusión de Vinicius del once titular se convirtió en una decisión que goza de aceptación dentro del club, del vestuario y entre la afición, un gran giro en comparación con lo que ocurrió durante la etapa de Alonso, cuando el jugador provocó una clara crisis tras ser sustituido en uno de los partidos del Clásico.
Además, la irrupción de Yan Diomande en la posición de extremo izquierdo, que es la posición preferida de Vinicius, añadió una nueva opción ofensiva para el técnico portugués e hizo que la competencia por esa posición fuera más seria.
En contrapartida, Vinicius y su equipo de colaboradores son conscientes de que el jugador no ha ofrecido sus mejores prestaciones esta temporada, y afrontan la situación con realismo, con la esperanza de que los esfuerzos realizados conduzcan a recuperar su nivel habitual.
Y para Mourinho, apartar a Vinicius del once titular no formaba parte de sus primeros planes, especialmente porque era consciente de que lograr la compenetración entre él y Mbappé representaba uno de los mayores retos técnicos que tenía por delante, pero el descenso de nivel del brasileño le obligó a tomar decisiones diferentes, sin sacrificar la estabilidad del equipo.
El triunfo del Clásico: ¿ha encontrado el Real Madrid un camino más sostenible hacia la victoria?
El valor del triunfo del Real Madrid sobre el Barcelona no estuvo ligado únicamente al resultado, sino a la manera en que se logró la victoria, algo que Mourinho se empeñó en recalcar tras el partido.
El técnico portugués dijo: "La manera en que ganamos también es importante. Puedes ganar gracias a la suerte o apoyándote intensamente en la defensa, pero nosotros ganamos con tranquilidad y con todo merecimiento".
Y Mourinho se esmeró en aclarar que su equipo no venció apoyándose únicamente en la resistencia defensiva, o esperando un momento excepcional en los minutos finales, sino gracias al compromiso con el plan táctico que diseñó antes del duelo.
Y a lo largo del partido, el Real Madrid se mostró más sólido, y sus jugadores lograron ejecutar las funciones que se les exigían, pese a los intentos del Barcelona de volver al encuentro tras el gol del empate que marcó Raphinha en el minuto 60.
Y el gol de Mbappé en el minuto 87 llegó para sentenciar el duelo, pero no fue simplemente un gol tardío que otorgó al equipo tres puntos, sino que supuso una confirmación de la capacidad del Real Madrid para afrontar los grandes partidos de una manera más tranquila y disciplinada.
Pues el equipo no se vio obligado a esperar una remontada inesperada, ni a confiar en una habilidad individual excepcional para salvar la situación, sino que logró imponer su personalidad al rival y se mostró más capaz de controlar el ritmo del duelo.
Y para la afición del Real Madrid, este aspecto quizás sea el más importante, porque el equipo necesita construir una forma de jugar capaz de sostenerse ante los grandes rivales, en lugar de depender de manera reiterada de los momentos individuales y de remontar tras ir por detrás en el marcador.
No obstante, sigue siendo pronto para afirmar que Mourinho ya ha logrado resolver todos los problemas del equipo, pues el verdadero juicio sobre la sostenibilidad de este estilo estará ligado a la capacidad de los jugadores de repetir el mismo rendimiento durante los próximos partidos.
El vestuario: la palabra de Mourinho se ha vuelto más influyente
Una de las diferencias más destacadas que han aparecido entre el Real Madrid bajo el mando de Mourinho y la etapa anterior es la naturaleza de la relación entre el entrenador y los jugadores, y el grado de compromiso de los integrantes del equipo con las instrucciones técnicas.
Pues quienes dudan de la magnitud de la transformación que ha generado el técnico portugués podrían considerar que el Barcelona no ofreció sus mejores prestaciones en el Clásico, y que el descenso de energía de sus jugadores ayudó al Real Madrid a lograr la victoria.
También se puede señalar que el propio Alonso ya había ganado el primer Clásico que disputó la temporada pasada con el mismo resultado, 2-1.
Pero lo que ocurrió en aquel partido, que se celebró en Madrid hace 12 meses, quedó ligado a la polémica escena que presenció la airada protesta de Vinicius Junior ante la decisión de sustituirlo, en un episodio que reveló la magnitud de las dificultades a las que se enfrentó Alonso en el trato con las personalidades fuertes dentro del vestuario.
En cambio, bajo el mando de Mourinho, el ambiente se mostró completamente distinto, pues el técnico portugués, de 63 años, goza de un gran respeto entre los jugadores, aprovechando su fuerte personalidad y su trayectoria repleta de logros en el mundo del fútbol.
Y esto quedó patente ante el Barcelona, cuando todos los jugadores se ciñeron al plan trazado, y las estrellas Kylian Mbappé y Jude Bellingham realizaron un gran esfuerzo al servicio del engranaje colectivo, en lugar de centrarse en las funciones individuales.
Asimismo, Eduardo Camavinga ofreció una actuación influyente, pese a atravesar un periodo difícil durante las últimas semanas, para confirmar que Mourinho logró sacar lo mejor de varios jugadores que anteriormente no habían mostrado el nivel esperado.
Pero el mayor reto que tiene ahora por delante el técnico portugués consiste en mantener este espíritu colectivo y no permitir que descienda el compromiso cuando el equipo dispute partidos menos importantes o se enfrente a rivales que no posean la fuerza del Barcelona.
Y el duelo ante el Racing de Santander como visitante, el domingo, será una prueba importante en este sentido, especialmente porque el rival ocupa el decimotercer puesto, y el partido podría parecer menos brillante que el duelo del Clásico.
No obstante, la capacidad del Real Madrid de ofrecer el mismo nivel de concentración y disciplina en duelos de este tipo será un verdadero indicador del éxito del proyecto de Mourinho.
En definitiva, los indicadores que han aparecido durante las últimas semanas apuntan a que el regreso del técnico portugués ha generado un cambio palpable dentro del Real Madrid, ya sea a través del reaprovechamiento de Valverde, de otorgar a Güler mayor espacio para la creatividad, de gestionar el asunto de Vinicius con sensatez, o de imponer la disciplina y reforzar el espíritu colectivo.
Mourinho ha otorgado al Real Madrid unos rasgos más claros, pero la verdadera prueba aún no ha comenzado; pues la victoria sobre el Barcelona puede ser el punto de partida, mientras que mantener este nivel y convertirlo en una cultura permanente dentro del equipo es el reto que determinará el grado de éxito de la segunda etapa del técnico portugués.

