La llegada de Mauro Zárate a Boca estuvo rodeada de polémica y dejó a los hinchas de Vélez inundados de bronca. Porque el delantero les faltó su palabra a todos en el Fortín, pero también porque con su salida, el equipo de Gabriel Heinze perdió a su gran figura. En la Ribera, mientras tanto, los fanáticos de Boca se preguntaban: ¿estaba justifcado tanto revuelo en Liniers? Y en sus primeros 60 minutos con la camiseta azul y oro, el delantero ya empezó a responderles.
En el triunfo amistoso 4-2 sobre DIM en Estados Unidos, Zárate tuvo su estreno en el conjunto de Guillermo Barros Schelotto y fue una de las figuras de la cancha. Tal como se esperaba, el atacante apareció unos metros más retrasado que el centrodelantero (en este caso, Wanchope Ábila), parado como un enlace y dispuesto a ser la manija del equipo: por momentos, hasta retrocedió hasta su propio campo para buscar la pelota.
Lo mejor de su repertorio se vio en los primeros 20 minutos de juego. Luego del tempranero gol del equipo colombiano, el refuerzo estrella del Xeneize manejó los ataques: dejó mano a mano a Wanchope Ábila, marcó el gol del empate a los 15 y asistió a Sebastián Villa para el 2-1. Ya con la ventaja en el marcador, el dominio de Boca se pronunció y creció el rendimiento colectivo, con un Zárate que se mostró bien acoplado pese al poco tiempo que lleva en el plantel, a punto tal de que fue el encargado de las pelotas paradas.
Ya en el complemento, luego de un tiro libre que estuvo cerca de ser su segundo gol en la tarde de Miami, el Mellizo lo reemplazó por Carlos Tevez, que en la media hora de juego que tuvo marcó el cuarto tanto azul y oro. Si bien todavía falta y el DT deberá seguir probando, todo indica que el ex Vélez deberá competir por un lugar con el Apache. Argumentos para discutirle, tiene.



