Los deberes pendientes del Barcelona tras el mercado

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Con la plantilla cerrada el club debe afrontar las renovaciones de Alba y Munir, resolver la situación de Rafinha y encontrar un delantero centro.


EDITORIAL

El Barcelona pasa página al mercado de verano pero no por ello puede olvidar la planificación de la plantilla, en permanente construcción, y ahora mismo tiene varias carpetas sobre la mesa, como son las renovaciones de Jordi Alba y Munir El Haddadi, sin olvidar la situación de Rafinha Alcántara y Sergi Samper y, quizá lo más importante, encontrar un relevo para Luis Suárez después del "no" de Antoine Griezmann a vestir la zamarra barcelonista. La secretaría técnica azulgrana, pues, no tendrá tiempo para descansar tampoco durante el otoño.

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Lo primero será tratar con Alba la ampliación de su contrato, que finaliza en junio de 2020. Es uno de los indiscutibles en el once del primer equipo y a pesar de que no hay dudas en cuanto a su rendimiento las conversaciones para su continuidad no llegaron a producirse después de los cambios que se produjeron en la secretaría técnica a principios de verano. También Munir está pendiente de mejorar su vínculo según le ha trasladado el club a su entorno, quien a su vez ha explicado en Goal la buena predisposición del delantero hispano marroquí a seguir hasta más allá de 2019, cuando concluye el actual contrato.

También Rafinha Alcántara y Denis Suárez deben acabar de definir su situación en el equipo. Con contrato hasta 2020 afrontan una temporada en la que deberán convencer al cuerpo técnico de que, en efecto, sí son jugadores para el Barcelona sin olvidar que dentro de un año Sergi Samper, un jugador que no ha tenido suerte con las lesiones y que esta temporada gozará de un año en el primer equipo barcelonista. 

De todas formas lo más difícil quizá sea gestionar las consecuencias del "no" de Griezmann porque sin él el Barcelona se mantiene sin un sustituto claro de Luis Suárez. La contratación del francés era una "ocasión de mercado" que además permitía estimular el nivel en el eje del ataque barcelonista, algo que no ha sucedido. Con el uruguayo a punto de cumplir los treinta y dos años conviene que el club no pierda de vista la necesidad de seguir contando con jugadores de primera línea internacional en esta posición.

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