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Los 5 peores entrenadores de la historia de la Selección argentina

20:05 GMT-5 17/07/18
Jorge Sampaoli Selección argentina 210618
A lo largo de los años, 36 DTs diferentes comandaron a la Albiceleste en al menos un partido. Algunos tuvieron mucho éxito; otros, no tanto...

Desde que participó en el primer partido internacional de la historia por fuera de las islas británicas, allá por 1901, la Selección argentina estuvo siempre entre los combinados más importantes del planeta. Campeona del mundo en dos ocasiones, subcampeona en otras tres oportunidades y ganadora de 14 títulos en la Copa América, la Albiceleste construyó un pasado de gloria y talló en el bronce los nombres de grandes jugadores y también entrenadores.

A lo largo de los últimos 117 años, 36 técnicos distintos pasaron por el banco argentino en al menos un partido (algunos, incluso, tuvieron dos ciclos al frente del combinado nacional). Y mientras que algunos marcaron época y son recordados por sus logros, otros preferirían ser olvidados. A continuación, un repaso por los cinco nombres que hicieron historia, pero de la negativa.


ADOLFO PEDERNERA


El Maestro es uno de los mejores jugadores argentinos de la historia y tuvo una exitosa trayectoria como entrenador, en la que, entre otro logros, consiguió clasificar a Colombia por primera vez a un Mundial en 1962 y fue finalista de la Copa Libertadores 1963 con Boca. Sin embargo, su breve paso por el banco de la Selección argentina terminó en el mayor fracaso de la historia del combinado nacional: la eliminación de la Copa del Mundo de 1970.

En tiempos en los que la volatilidad mandaba en la AFA, luego de Inglaterra 1966 y antes de la llegada de Pedernera habían pasado otros cinco entrenadores por la Albiceleste: Alejandro Galán (más conocido como Jim Lópes), Carmelo Faraone, Renato Cesarini, José María Minella y Humberto Maschio. Ninguno llegó a los 10 partidos al frente del equipo.  En 1969, antes del comienzo de las Eliminatorias para el Mundial de México, Maschio fue corrido del cargo tras apenas cuatro encuentros y el Maestro fue designado en su lugar. Según el periodista Ernesto Cherquis Bialo, la elección fue por una sugerencia del dictador Juan Carlos Onganía, quien también presionó para que los dos partidos clasificatorios como local se jugaran en La Bombonera.

La historia comenzó de la peor manera para el ciclo de Pedernera: en sus dos primeros partidos, jugados como visitante, Argentina cayó 3-1 contra Bolivia y 1-0 frente a Perú y quedó obligada a ganar sus dos encuentros en casa para no quedar afuera de una Copa del Mundo por primera vez en la historia (en 1938, 1950 y 1954 declinó de participar). Después de ganarle 1-0 al conjunto del Altiplano, el empate 2-2 contra los incaicos en la cancha de Boca marcó la eliminación de México 1970 y la salida inmediata del DT, que sólo estuvo cuatro partidos en el cargo.


CAP, VARACKA Y RODRÍGUEZ


Antes del papelón de los últimos años, que incluyeron el paso de tres entrenadores en poco más de 12 meses por el banco de la Selección, el momento máximo de desorganización en torno a la Albiceleste se había dado entre los Mundiales de 1966 y 1974, incluida la fallida clasificación a México 1970. El punto final del descalabro, que en definitiva obligó a una refundación del proyecto de selecciones a partir de la llegada de César Luis Menotti, fue lo ocurrido en la Copa del Mundo de Alemania, a la que Argentina fue con un triunvirato de entrenadores que nunca habían trabajado juntos y asumieron apenas cuatro meses antes del comienzo del certamen.

Tras el fracaso en las Eliminatorias para 1970, Juan José Pizzutti había sido designado al frente del combinado nacional, avalado por su consagración en las Copas Libertadores e Intercontinental con Racing. Tras dos años en el cargo, la floja actuación del equipo en la Copa Independencia de Brasil resultó en su salida y la llegada de Omar Sívori, quien logró la clasificación al Mundial 1974 pero renunció a pocos meses del certamen por fuertes diferencias con los dirigentes. La decisión de la AFA fue convocar a Vladislao Cap, quien venía de dirigir en Colombia y estaba poco familiarizado con el fútbol local. Para suplir ese desconocimiento, los directivos no tuvieron mejor idea que sumar al comando del equipo a José Varacka y Víctor Rodríguez, que nunca habían trabajado junto al DT.

El experimento, como era de esperar, no resultó. Mientras que Cap no conocía a la mayoría de los jugadores, tal como reconoció alguna vez Roberto Perfumo en una entrevista, los tres entrenadores tenían ideas diferentes sobre cómo debía jugar el equipo y reinó la falta de coherencia. Argentina logró clasificar a la segunda rueda del Mundial tras una derrota 3-2 con Polonia, un empate 1-1 con Italia y una goleada 4-1 sobre Haití. Y entonces llegó la catástrofe: el combinado nacional fue vapuleado por Holanda, que le dio una clase de fútbol y lo goleó 4-0, luego perdió 2-1 con Brasil y se despidió con un empate 1-1 contra Alemania Democrática. 


SERGIO BATISTA


El del Checho es el caso de un ciclo que, probablemente, nunca debió haber sido. Tras la tumultuosa salida de Diego Maradona luego de Sudáfrica 2010, la Albiceleste no tenía entrenador para el amistoso que debía jugar contra Irlanda dos meses después del Mundial, por lo que Julio Grondona designó de manera interina a Batista, quien estaba a cargo de la Selección Sub-20 y venía de un estrepitoso fracaso en 2009, cuando no había logrado clasificar al seleccionado juvenil al Mundial de la categoría, en el que era el bicampeón defensor.

El triunfo en Dublin, sumado a una goleada 4-1 sobre la campeona del mundo España fueron suficientes para que la AFA le firmara un contrato hasta el Mundial 2014, dos semanas después de haber perdido 1-0 contra Japón en Saitama. Después de sumar triunfos amistosos sobre Brasil, Portugal y Venezuela y empatar contra Estados Unidos, Costa Rica y Ecuador llegaría el primer papelón del ciclo: el DT armó un seleccionado Sub-23 en busca de proyectar jugadores a futuro, pero el equipo fue humillado 4-1 por Nigeria y también perdió 2-1 contra Polonia.

Entonces llegó el primer gran compromiso del Checho al frente del equipo: la Copa América de 2011, a la que Argentina llegaba como gran favorito por ser el local. Los problemas empezaron antes del torneo, cuando Carlos Tevez apareció sorpresivamente entre los convocados luego de que el entrenador hubiera asegurado que no iba a tenerlo en cuenta. Y todo se derrumbó apenas comenzó la competencia: la Albiceleste empató 1-1 contra la débil Bolivia en el debut, la pasó mal en el 0-0 contra Colombia de la segunda fecha y se clasificó gracias a un 3-0 sobre una Costa Rica que llevó al torneo un equipo B. La caída por penales contra Uruguay en cuartos, tras empatar 1-1, marcó el esperable final del ciclo.


EDGARDO BAUZA


El paso del Patón por la Albiceleste resume a la perfección el desmanejo de los últimos años en la Selección argentina, tanto por la manera en la que llegó, el rendimiento del equipo durante su ciclo y la forma en la que fue despedido.

Luego del subcampeonato Copa América Centenario y antes de los Juegos Olímpicos de Río, Gerardo Martino decidió renunciar a la dirección técnica del equipo, empujado por el caos que reinaba en la AFA bajo el mando de la Comisión Normalizadora. Ante la falta de candidatos de renombre que quisieran hacerse cargo del fierro caliente, la dirigencia que encabezaba Armando Pérez decidió armar un bochornoso casting de entrenadores, por el que pasó hasta Ricardo Caruso Lombardi y que terminó con la designación de Bauza, quien dejó su cargo en Sao Paulo para asumir a principios de agosto de 2016.

En sus dos años al frente del combinado nacional, el Tata había logrado darle una identidad al equipo, que desapareció apenas llegó el Patón, cuyas ideas futbolísticas son muy diferentes a las del actual DT de Atlanta United. El grupo, que ya venía golpeado por la derrota contra Chile en la Copa América, sintió el cambio y nunca logró responderle al DT: tras cosechar tres triunfos, dos empates y tres caídas en las Eliminatorias, la Albiceleste cayó del tercer al quinto puesto en la tabla y la clasificación a Rusia 2018 quedó seriamente comprometida. Con Claudio Tapia recién asumido en la presidencia, la nueva conducción de la AFA no podía permitirse un golpe tan duro apenas llegada, por lo que el DT fue despedido a mediados de abril de 2017: con apenas ocho meses y medio en el cargo, Bauza se convirtió en el entrenador con menos tiempo al frente del combinado nacional en más de 40 años.


JORGE SAMPAOLI


La desilusión que dejó el paso del casildense por la Albiceleste fue tan grande como la expectativa que se había generado con su llegada. Después de haber estado ternado como uno de los tres mejores entrenadores del mundo en 2015, Sampaoli dio el salto a Europa a mediados de 2016 y rápidamente se ganó el respeto de todos en Sevilla, con el que logró una cosecha récord de puntos en LaLiga española. Por ese motivo, ante el riesgo de no clasificar a Rusia 2018, la AFA decidió pagar la rescisión de su contrato con el club español y lo contrató en reemplazo de Bauza.

Apenas asumió, el DT pareció estar preparado para encarar una revolución en la Selección: sumó nombres nuevos, les dio protagonismo a jugadores relegados y prometió un equipo siempre protagonista. Sin embargo, cuando llegó el momento de jugar por los puntos, empezaron a aparecer los problemas: Argentina empató como local contra Venezuela y Perú y el pasaje al Mundial quedó muy complicado. El triunfo en Quito sobre Ecuador aseguró la plaza en la Copa del Mundo y pareció ser la vuelta de página que necesitaba el equipo para renacer. Pero no sucedió.

En lugar de profundizar los cambios, Sampaoli se volvió más conservador: dejó de lado a la mayoría de los jugadores que había sumado al ciclo y apostó por los históricos, a pesar de la paliza que recibió el equipo contra España a tres meses del Mundial. Lo ocurrido en Rusia es historia conocida y derivó en el final de una era que prometía una revolución y se quedó en la nada.