A simple vista, no parece que Boca se haya reforzado como en los últimos años. Sin contar el estelar regreso de Carlos Tevez, el Xeneize trajo a dos laterales para pelear el puesto y a un goleador, que tendrá que probar su valía para reemplazar a la estrella del último año. Sin embargo, lejos de los grandes nombres, de esos que rompen el mercado, incorporó precisamente lo que más necesitaba el equipo para hacerle frente a la doble competencia que tendrá en el próximo semestre.
Hacía tiempo que Guillermo Barros Schelotto exigía recambio en el lateral izquierdo. La salida de Jonathan Silva fue una que nunca pudo terminar de reemplazar a pesar de que Frank Fabra ocupó sin demasiado problema su lugar. Para el Mellizo, es fundamental que el colombiano tenga competencia y la llegada de Emmanuel Mas es el complemento ideal para potenciar una defensa que ha sabido tener sus defasajes. Ambos sueñan con el Mundial y, para eso, necesitan minutos, lo que terminará sacando lo mejor de los dos.
Del otro lado, Julio Buffarini le dará variantes al DT y un respiro a Leonardo Jara, que tuvo un segundo semestre de 2017 agitado, ganándose la banda derecha. Mientras Gino Peruzzi define su futuro, Guille se aseguró de que no le falte nadie en el costado diestro y el ex-San Lorenzo le aportará algo similar a lo del ex-Estudiantes, ya que también puede jugar como volante. Además, haber ganado la Libertadores con el Ciclón es un plus que no debe ser pasado por alto.
Prensa Boca JuniorsLa lesión de Darío Benedetto fue un golpe duro para el plantel, pero una buena jugada de Daniel Angelici a mitad de año le permitió al cuerpo técnico tener un reemplazante que promete rápidamente. Del gusto del presidente y con la fuerte insistencia del jugador para ponerse la azul y oro, Wanchope Ábila tendrá la dura tarea de reemplazar al Pipa como parte de una delantera prácticamente nueva. Es una incógnita, pero más por los zapatos que tendrá que ocupar que por su propio nivel.
La vuelta de Tevez es, en definitiva, la que termina haciendo la diferencia. Con él, Boca incorpora todo lo que se puede tener en un refuerzo, pero, jerarquía al margen, su flojísimo año en China genera más incertidumbre que seguridad. Carlitos llegará para sumar, al menos al principio, pero con la mira puesta en retomar el rendimiento que dejó antes de irse, a fines de 2016.
Lejos de los millones que desembolsó River para traer a dos pesos pesados, el Xeneize, con menos, sumó más y en lugares clave para la conformación del equipo. Algo que ya es una fija desde hace algunos años...



