Noticias En vivo
Chile

Fútbol y política: Chile vuelve a Rusia tras el insólito repechaje de 1973

7:59 GMT-5 09/06/17
URSS Chile 1973, repechaje
Pisa otra vez el territorio que por aquel entonces pertenecía a la Unión Soviética. El presente le hace un guiño al pasado para no olvidar.

Salvador Allende, Augusto Pinochet, 11 de septiembre, dictadura, Chile, Unión Soviética, comunismo, Leonid Brézhnev… En el medio, un balón, desprotegido, utilizado también como un arma y no como un elemento para el deporte. El partido “fantasma” entre el seleccionado chileno y la URSS, por la revancha del repechaje para ir al Mundial de 1974, ya tiene más de 43 años. No hay celebraciones, está claro. Dos meses antes se había jugado el encuentro de ida, en Moscú, ciudad donde aterrizó esta semana el equipo de Juan Antonio Pizzi para disputar en territorio ruso la Copa Confederaciones.

El presente le hace un guiño al pasado: encontró la excusa para recordar y no olvidar, para recordar y no repetir. Faltan nueve días para el debut de La Roja sudamericana en el prestigioso certamen internacional, pero no será la primera vez que compita en aquel lejano rincón del mundo.

Hay que viajar hasta el 26 de septiembre de 1973, hasta ese otoño ruso, para hallar el antecedente que, a la postre, terminaría siendo parte de una de las anécdotas más insólitas del fútbol mundial. Aquel día, la por entonces Unión Soviética recibió a Chile en el estadio Lenin, en Moscú. ¿El motivo? Partido de ida correspondiente al repechaje para participar en la Copa del Mundo de 1974. El resultado: 0 a 0. “La preparación fue dramática por los tiempos que nos tocó vivir. El empate fue una alegría para un país que atravesaba duros momentos. Haber dejado a nuestras familias, sabiendo que en Chile se había roto la democracia, fue difícil. Nos tocó ver gente muerta, en las calles, en las rotondas, en los camiones”, recordó Leonardo Véliz, delantero de aquel equipo, en una entrevista publicada por El Gráfico.

La vuelta se debía jugar el 21 de noviembre del mismo año en el Estadio Nacional de Santiago, escenario utilizado por el general Pinochet como centro de detención y tortura tras el golpe militar del 11 de septiembre. El partido nunca existió porque el plantel de la URSS no quiso viajar por “cuestiones políticas y de seguridad”. La FIFA, en una cuestionable medida, decidió (ordenó, más bien) que los chilenos tenían que salir al campo, a pesar de la ausencia del rival, y marcar un gol “simbólico” con la portería vacía para obtener así el pasaje al Mundial. El conjunto nacional cumplió con el pedido, en el medio de la vergüenza.

Ni Alexis Sánchez, ni Arturo Vidal, ni Gary Medel, ni Claudio Bravo habían nacido cuando se produjo el hecho tan particular. Pizzi, por su parte, tenía apenas cinco años. Ellos, los que protagonizan la vuelta de Chile a Moscú, se convirtieron sin querer en la excusa para no olvidar un pasado trágico.