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Argentina

El ruso que enamoró a los argentinos que quedan en Moscú

7:03 GMT-5 07/07/18
Ruso
En Moscú, un local enloqueció a los pocos hinchas que siguen en Rusia. Aprendió las canciones por fonética y las tiene anotadas en un papel.

Agita como cualquier hincha argentino en la Bombonera o el Monumental. Tiene el ritmo justo. Cuando hay una pausa en la canción, baja el brazo. Cuando crece la intensidad, lo mueve con mayor velocidad. Sabe las letras a la perfección. "¡Esta hinchada loca, deja todo por la Copa! ¡La que tiene a Meeessi y Maradona!". Un joven de unos 30 años, pelo rubio, lo rodea, mira a los 20 o 30 hiinchas de alrededor y pide un momento de silencio. "¡Mirá a todos y deciles que sos ruso!". Y él, pelo negro, con la camiseta argentina puesta y la 10 de Messi en la espalda, lo mira con una sonrisa. No parece entender por qué le piden eso. Pero responde: "¡Sí, soy ruso!".

Su nombre es Alex, vive en Moscú y dice que ama a la Selección argentina. Los argentinos que lo rodean, que ya lo conocen de otros momentos de fiesta y locura durante el Mundial, lo adoran. Dejan que se pare adelante de todos en el banco que fueron utilizados como paravalanchas durante 30 días por todos los hinchas del mundo. Lo abrazan. Le dan besos. Le sonríen. Disfrutan del ruso argentino. 

La calle de las luces está cambiando. Fue el lugar de la fiesta del Mundial. Unos 500 metros de peatonal en el centro de Moscú, pegado a la Plaza Roja, en el que todo valió un poco más de lo normal. Pero las eliminaciones de las Selecciones, especialmente latinoamericanas, generaron un vacío de fiesta en un lugar que fue espacio de locura, cultura y pasión. Pero algunos 'sobrevivientes' quedan. Hinchas que soñaban con instancias decisivas y tienen pasajes de vuelta para después de las semifinales. Grupos de amigos que se tuvieron que quedar unos días más para poder organizar otro destino. A una playa europea o algo así. 

Ante ese panorama, Alex se desespera por compartir lo último que le queda con los argentinos. Es el primero en cantar, saltar y bailar. El primero en proponer las canciones. "Soy muy fanático. Amo a Leo Messi, es el mejor del mundo", dice agitado. De golpe, saca un papel con letras de las canciones argentinas escritas en birome. Las aprendió todas por fonética. No habla español, tampoco inglés. Se comunica por gestos. Todos lo entienden bien. Tienen un idioma único, intransferible: es amor por la camiseta.