Una liga, una Copa del Rey, una Supercopa de España, dos UEFA Europa League y dos Supercopas de Europa. Diego Simeone fue siete veces campeón con Atlético de Madrid, desde que asumió a fines de diciembre de 2011. El argentino, ya una leyenda, consiguió además otro gran título para el club madrileño que no figura en las vitrinas, pero sí en los balances: desde su primer día hasta este presente, el presupuesto de la institución pasó de 129 millones a 403 millones de euros.
Más dinero de la televisión, más acuerdos comerciales y un aumento de socios (llegó a los 123 mil, obteniendo de este modo una nueva marca) lograron que el equipo, al menos desde la cuestión económica, esté más cerca de pelear con los "imposibles" Real Madrid y Barcelona. Los jugadores, por su parte, son cada vez más valorados porque el Cholo supo y sabe potenciarlos: Antoine Griezmann, campeón del mundo con Francia, es uno de los delanteros más pretendidos del mercado; Diego Costa, pese a su experiencia, sigue estando entre las principales figuras internacionales; Jan Oblak es un portero que envidian en Europa; Thomas Lemar, también campeón en Rusia 2018, es una de la mayores promesas de este deporte; y Koke, Saúl y Rodrigo estuvieron en la última lista de la Selección de España, convocados por Luis Enrique, empezando así a ser una parte importante del nuevo proceso.
Dentro de la gestión de Simeone, claro está, resalta a su vez la construcción e inauguración (2017) del Wanda Metropolitano, donde se jugará en 2019 la final de la Champions League. Y eso que, cuando el exvolante volvió a Madrid con la ropa de técnico, Atlético peleaba por no descender y había sido eliminado en la Copa del Rey por Albacete.
