Continúa la polémica sobre el lugar de celebración de la final del Mundial 2030, en medio de la disputa entre el estadio Santiago Bernabéu de Madrid y el futuro estadio (Hassan II) de Casablanca.
Según el diario británico "The Times", el presidente de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA), Gianni Infantino, habría ofrecido a Marruecos organizar el partido de la final a cambio de obtener un apoyo que le ayudara a mantenerse en el cargo.
Y aunque la FIFA calificó esta información de "falsa y engañosa", la polémica sobre el lugar de celebración de la final ha ido en aumento en los últimos tiempos.
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El exguardameta internacional español Santiago Cañizares abordó esta polémica durante su participación en el programa "El Partidazo de COPE", donde mostró su escepticismo hacia las decisiones que se toman en los despachos del fútbol, advirtiendo al mismo tiempo sobre las consecuencias de celebrar la final en suelo marroquí.
Cañizares comenzó sus declaraciones subrayando su falta de interés por las luchas de poder en las altas esferas del fútbol, y afirmó: "El asunto de las corbatas no lo analizo mucho, porque me aburre enormemente".
El actual comentarista aclaró que prefiere centrarse en lo que ocurre dentro del terreno de juego, y añadió: "Yo soy más de ver lo que pasa en el campo de fútbol".
El exguardameta español considera que las decisiones que se toman en los despachos pueden estar relacionadas, en muchas ocasiones, con los intereses y las ambiciones personales, y criticó a "todos aquellos que llevan corbata y no hacen otra cosa que mirar por sus intereses y sus ambiciones", en lugar de anteponer el interés del fútbol.
Ataque a Marruecos
La parte más polémica de las declaraciones de Cañizares llegó cuando se refirió a la posibilidad de que la final del Mundial 2030 se dispute en Marruecos, cuando dijo: "Marruecos es un enemigo muy malo, ¿no? Un enemigo muy malo".
Consideró que "la situación geopolítica también importa", e insistió en la necesidad de tenerla en cuenta a la hora de tomar una decisión de la magnitud de determinar el estadio de la final del Mundial.
En este sentido, afirmó que las relaciones entre países "influyen enormemente", en alusión a las complejas relaciones entre España y Marruecos.
El exguardameta del Valencia y del Real Madrid concluyó sus palabras diciendo: "Ya vemos que Marruecos, sinceramente, no es un país con el que tengamos una...", antes de dejar la frase abierta sin completarla.
