Cinco claves de la abultada derrota del Real Madrid ante el Eibar

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El equipo de Solari salió muy ‘tocado’ de Ipurúa (3-0). Se hicieron pocas cosas bien y reflotaron viejos vicios con Lopetegui.

ANÁLISIS

El Real Madrid perdió este sábado ante el Eibar con total merecimiento (3-0). El cuadro armero fue muy superior de principio a fin, con una presión asfixiante que mantuvo el partido siempre sometido al guión que ellos pretendían. Pero partiendo de ahí, del impecable papel de los locales, hay también muchas claves a analizar en el bando madridista, que se llevó un soberano bofetón de realidad después de cuatro partidos consecutivos ganando. La primera derrota de Solari deja mucha huella:

INCAPAZ DE SUPERAR LA PRESIÓN Y SIN ‘PLAN B’ EFICAZ
El punto de partida de la derrota merengue fue la incapacidad de superar la presión alta del Eibar, quien mostró toda su solidez sobre el césped. El Real Madrid no fue capaz de hacerlo en casi ningún momento saliendo con el balón controlado desde atrás. Pero el ‘Plan B’ fue incluso peor, fiándolo todo a los pelotazos ante un equipo construido específicamente para ello. Solari sustituyó a Odriozola por lesión, y las otras alternativas fueron sacar a Modric por Isco (para pasar a un 4-2-3-1), y a Asensio por Vinicius. No funcionó nada. Los blancos nunca se encontraron sobre el campo.

BALE NO TIRA DEL CARRO Y CONDENA SU BANDA
El papel de Bale en Ipurúa fue el fiel reflejo de lo que le sucedió al Real Madrid. Siempre descolocado, sin lucidez con el balón en los pies, y entregado en defensa, condenando así esa banda ante la irrupción de Cote y, sobre todo, Cucurella. Pero más allá del partido de este sábado, Bale jugó los noventa minutos ante el Eibar sin dejar ni un detalle que invite a pensar en que los blancos pueden confiar en su liderazgo en momentos delicados como lo fue en Ipurúa. Mientras tanto, se siguen poniendo los focos en Isco, Asensio o Benzema…

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LA FRAGILIDAD DEFENSIVA Y LOS VIEJOS VICIOS CON LOPETEGUI
Este Real Madrid de Solari se pareció mucho al de Lopetegui. Encajó fuera de casa en el primer cuarto de hora, sin ideas ni recursos patentes en ataque, y sin alma cuando el partido se puso 3-0 con todavía media hora por jugarse. Aunque el peor síntoma es la fragilidad defensiva que acabó llevándose por delante al técnico vasco: si en cuatro partidos había encajado sólo dos goles, en Ipurúa encajó tres en 55 minutos. Son 19 goles encajados en 13 jornadas de Liga, algo que no se veía en la última década. El Real Madrid es el segundo equipo que más goles ha encajado a domicilio en este campeonato, sólo por detrás del Huesca. Datos que hoy devuelven a los blancos a la realidad de un mes atrás.

EL RÉCORD DE FUERAS DE JUEGO, SEÑAL DE ESTAR FUERA DEL JUEGO
Con un Eibar con la presión muy adelantada, es natural caer en el fuera de juego buscando pases en profundidad con campo por delante. Sin embargo, el Real Madrid se saltó todas las líneas rojas de la normalidad: once fueras de juego, lo que significa la marca más alta para los blancos en la presente Liga. Es más, Karim Benzema cayó hasta siete veces en fuera de juego, siendo la marca más alta de esta Liga (compartida con Ángel, del Getafe, ante el Huesca), y superando por mucho su tope de las últimas dos campañas en un único partido, que era de sólo dos fueras de juego. Era una de las posibles armas del Real Madrid en Ipurúa, con jugadores muy técnicos en el centro y otros muy rápidos en punta como Bale o Asensio… pero acabó siendo una condena para los blancos. Señal de que el Madrid nunca estuvo dentro del campo: siempre estuvo mal colocado, llegando tarde a las acciones. 

CASEMIRO NO TIENE RELEVO
El Real Madrid ha atravesado una plaga de lesiones muy significativa en las últimas fechas. Y sin embargo, una de las que más puede doler es la de Casemiro, por su papel irreemplazable en el campo. Su relevo natural es Marcos Llorente, que ni entró en la convocatoria ante el Eibar. Solari apostó por Ceballos como único pivote por detrás de la dupla Kroos-Modric, y después cambió a un 4-2-3-1 con Ceballos-Kroos como pareja por delante de la defensa. No funcionó nada. La presión, energía y colocación del Eibar desbordó al centro del campo blanco en todo momento.

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