La jugada que cambió la historia, muy clara: no era penal

En la última acción del partido, el árbitro estadounidense Walter López le regaló un penal a México. Guardado lo transformó en gol.

Oribe Peralta, como el que se juega el último intento, se tiró. Quedó rendido en el piso, como si su defensor, Roy Miller, lo hubiera tomado o pegado una patada. Y el árbitro del partido, el estadounidense Walter López, compró la acción. En el último minuto del encuentro que iba sin goles entre México y Costa Rica, le dio un penal al equipo de Miguel Herrera que no existió.

Andrés Guardado se hizo cargo de la responsabilidad. Tocó al costado derecho del arquero y salió a festejar con locura. El tanto representó el pase de México a las semifinales de la Copa Oro, donde se medirá el miércoles ante Panamá.

Tras el pitazo final, los jugadores de Costa Rica salieron a devorarse al árbitro que, en la última, le dio una mano al conjunto de Herrera, cuando parecía que la historia iba a resolverse en los penales.