Fernández, ya odiado por la afición inglesa tras la victoria de la Albiceleste en semifinales, fue el villano en la final contra España. Su absurda expulsión en el 90’ perjudicó a Messi y compañía en la prórroga, donde el gol de Ferran Torres en el 106’ sentenció un duelo tenso.
A pesar del golpe, el final del torneo pone su futuro en el punto de mira. El Real Madrid, club de sus sueños, ya se ha descartado, y el interés de otros pretendientes ha desaparecido ante la valoración de 120 millones de libras (160 millones de dólares) que le asigna el Chelsea, mientras que el nuevo entrenador, Xabi Alonso, quiere retenerlo en Stamford Bridge.
Así, el futuro de Fernández sigue en el aire y dependerá en gran medida de sus decisiones.





