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Próximamente... El informe de Fleck convierte a Hamza Abdelkarim en el as escondido de los Faraones en el Mundial

En cada Mundial llega el momento en que todos se preguntan: «¿Quién es este?». Un jugador sin previa fama ni cifras llamativas que irrumpe y cambia el torneo. En 2026 ese nombre podría ser egipcio y salir de un lugar inesperado para un árabe: La Masía del Barcelona.

Hace unos meses, Hamza Abdelkarim (18 años) era una promesa del Al Ahly; hoy es el primer egipcio en vestir oficialmente la camiseta del Barcelona, entrena bajo la mirada de Hans Flick y ya figura en la prelista de Egipto para el Mundial. Un viaje meteórico del Cairo a Cataluña, de la Copa Mundial Juvenil al mayor escenario futbolístico del mundo.

No es un milagro, sino un talento con lo que pide el fútbol moderno: inteligencia, calma ante el arco y la personalidad para llevar la presión de la camiseta del Barça a su edad.

En el capítulo 15 y último de la serie «Esperadlos», analizamos a un futbolista que quizá no sea titular en la Copa del Mundo, pero podría cerrarla como una de las revelaciones.

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  • De Tich a La Masia: un viaje inesperado

    Hamza Abdelkarim, nacido en El Cairo en 2008, se formó en las categorías inferiores del Al Ahly y debutó pronto con el primer equipo en la Liga de Campeones de África y la Copa de Egipto, adquiriendo experiencia continental inusual para su edad. 

    En el invierno de 2026 llegó su gran oportunidad: el Barcelona lo fichó cedido por el Al Ahly hasta el 30 de junio de 2026, con opción de compra, para jugar con el Barcelona Athletic en la tercera división española. 

    El fichaje no fue fácil: la prensa árabe habló de una «feroz pugna con el Bayern de Múnich», y al final el Barça se impuso, convirtiendo a Hamza en el primer egipcio en vestir la camiseta azulgrana. 

    La operación reveló problemas administrativos: semanas después de su llegada, Hamza regresó a El Cairo para agilizar el permiso de trabajo y el Barcelona le pidió volver “en cuestión de horas” cuando los trámites casi terminaban, lo que confirma que el club lo ve como un proyecto a largo plazo y no como un simple movimiento de marketing.

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  • «El nuevo Salah» en La Masía: ¿qué ve el Barcelona?

    Técnicamente, Hamza no es un delantero convencional: se mueve sin parar, conecta el juego ofensivo y muestra un instinto goleador que lo destacó en la selección egipcia sub-17, sobre todo en el Mundial juvenil.

    Precisamente ese perfil es el que buscan en La Masía para reforzar al primer equipo: un delantero inteligente que se mueve entre líneas y no depende solo de la fuerza.

    Su adaptación fue rápida: la emisora «Cadena SER» lo destacó como «uno de los nombres más destacados de la cantera del Barcelona en 2026». tras su golazo a Las Palmas Sub-19 en la semifinal de la Copa de Campeones, cuando quedó solo y superó al portero con un “lob”. Ese tanto elevó su valor de mercado y llevó a la directiva a activar la cláusula de compra, ya resuelta.

    El interés ya no se limita al filial: Hansi Flick lo ha incluido en la pretemporada del primer equipo junto a otros tres talentos, señal de que el club lo prepara para dar el salto y no solo para jugar en Tercera.

    Algunos medios árabes ya lo llaman «el nuevo Salah», aunque la comparación es prematura. La diferencia es que Salah despuntó en Europa tras los 20 años, mientras Hamza llega con 18 a un club que apuesta por la cantera.

  • Del Mundial juvenil a la selección absoluta: una convocatoria sorprendente

    La trayectoria internacional de Hamza ha sido meteórica. Tras destacar con la sub-17 en su Mundial, su nombre saltó a las noticias principales. En mayo de 2026 Ibrahim Hassan, director de la selección absoluta de Egipto, confirmó que Hamza estaba en la prelista de los Faraones para el Mundial de 2026 en Estados Unidos, Canadá y México.

    La citación no fue un gesto simbólico: la «Cadena SER» vinculó su explosivo progreso en el Barcelona con la sorpresiva convocatoria, calificándolo como «una de las promesas más inesperadas» de La Masía este año.

    Para el cuerpo técnico de Egipto, liderado por Hossam Hassan, contar con un delantero que se forma a diario en el Barcelona aporta una opción distinta a los atacantes locales.

    Además, Egipto busca renovarse tras años de depender de Mohamed Salah y Trezeguet, y el técnico necesita un jugador con audacia europea que no tema la presión. Dar el salto de la selección juvenil al Mundial en menos de dos años es una gran apuesta, pero encaja con la filosofía de «esperadlos»: talentos que explotan porque se les coloca en el lugar adecuado en el momento adecuado.

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  • Fortalezas y debilidades: ¿qué hace falta para que despegue?

    El primer punto fuerte de Hamza es su inteligencia de juego: no se queda en el área, sino que ataca espacios, se conecta con las bandas y remata con acierto, como mostró en su gol a Las Palmas. Estas cualidades le han permitido adaptarse al estilo del Barcelona, basado en el pase rápido y el movimiento sin balón.

    Su segundo punto fuerte es su carácter: fichó por el Barcelona a los 18 años, tramitó su residencia y afrontó la presión mediática como «primer egipcio del club», Su pronta vuelta para terminar los trámites muestra una madurez poco común. Flick solo debuta a quien muestra compromiso táctico, y Hamza lo demostró.

    Su principal debilidad es táctica: tiene poca experiencia en Primera División, sus minutos con el Al Ahly fueron esporádicos y la etiqueta de «nuevo Salah» puede presionarlo si no se gestionan bien los medios.

    El mayor riesgo no es técnico, sino temporal: si debutara como titular en el Mundial demasiado pronto y recibiera críticas, podría quemarse. Por eso, los cuerpos técnicos de Egipto y del Barcelona deben proteger su proceso de crecimiento, no explotarlo en busca de una gloria inmediata.

  • Su papel en el Mundial: la baza de la sorpresa

    En el plan de Egipto, Hamza no será el delantero titular; lo lógico es que entre como recambio. Pero es un recambio especial: desconocido para los rivales, formado en Europa y capaz de cambiar el ritmo en los últimos 20 minutos. Eso es justo lo que Egipto necesita ante selecciones que juegan con bloque bajo.

    Su momento ideal llegará en el segundo partido de grupo: si el marcador está igualado o Egipto pierde, su velocidad desde el banquillo puede desequilibrar a una defensa cansada. Un gol en ese instante lo lanzaría de “promesa” a “estrella”.

    Más que el gol, importa el símbolo: es el primer egipcio en un Mundial procedente del Barcelona. Su caso abre una vía nueva: no solo brillar en casa y saltar al profesionalismo a los 23 años, sino formarse en Europa y regresar ya listo a la selección.

    Por eso, el título del episodio, «Esperadlos», le viene como anillo al dedo. No lo esperéis como goleador, sino como el instante en que el mundo vea al delantero egipcio no solo como un atleta fuerte, sino como un atacante tácticamente inteligente salido de La Masía.