Pulisic nunca vaciló. Admitió no sentirse del todo cómodo, aunque no más de lo normal. En público, al menos, no parecía dispuesto a asumir la presión.
«En cierto modo, he lidiado con esto toda mi carrera», dice a GOAL días antes del torneo de 2026. «Quizá este momento sea más importante, pero no cambia mi preparación.
«Claro, es un Mundial y todos tenemos presión, pero es justo lo que he entrenado y soñado.
Quiero estar en esta posición y no la cambiaría por nada; es un privilegio. Voy a disfrutar el momento y dar lo mejor de mí, y espero que la gente lo entienda».
Quizá Pulisic siempre ha dicho la verdad. Quizá no se trata de una negación ni de una respuesta elaborada para alejar al mundo exterior. Quizá solo se ha estado preparando para este momento desde los 16 años, así que no es una carga nueva, pues la lleva desde siempre.
Ahora el momento ha llegado: el Mundial está en Norteamérica y, para muchos aficionados de la selección masculina de Estados Unidos, él es su cara visible. El fútbol podría cambiar para siempre, y Pulisic debe liderar ese cambio.
El mundo observa a su país, la organización del torneo y la evolución de la selección desde la última vez que el Mundial visitó Estados Unidos, cuatro años antes de su nacimiento. También vigila a sus compañeros, decididos a modificar la percepción del fútbol estadounidense.
Pero, más que nadie, el mundo lo observa a él. Con razón o sin ella, es el jugador que todos conocen y quieren conocer. Durante años se le ha pedido que salga de su caparazón, aunque nunca ha estado en uno: solo ha sido él mismo. Tranquilo, tímido, reflexivo y, a veces, retraído: así es Pulisic.
Lo vea así o no, este es el gran momento de Pulisic. No es solo suyo, como muchos quieren hacerle creer, pero él está en el centro de todo, y eso no es normal.
«A veces puede ser difícil, sin duda», admite. «Siento que todo se mueve y sucede muy rápido. De alguna manera extraña, siento que solo soy un chaval que está empezando en la selección, pero es una locura pensar que llevo ya 10 años jugando con la selección. Es una locura. He jugado un Mundial, hemos vivido mucho y yo he madurado. Solo quiero seguir creciendo y disfrutar del momento.
«Ahora estamos aquí, y a veces lo dejo pasar y doy estos momentos por sentados, pero quiero saborearlos, porque eso es lo que son».
Pocos pueden explicar ese momento. Pulisic aún no puede, pero lo intenta. Este es un vistazo a su preparación y a su lucha por disfrutar la atención que este verano estará sobre él.






