Los Gunners mostraron calma y eficacia para alcanzar una final de la Copa de Europa tras 20 años. En un duelo igualado, Saka aprovechó un raro fallo de Oblak justo antes del descanso: reaccionó primero a un balón suelto en el área y marcó su gol 81 con el club, quizá el más importante.
Sobre el tanto, Saka declaró: «Sin duda está entre los mejores. En esas situaciones solo intento mantenerme atento y, a veces, el balón te sale bien, a veces no, pero tienes que estar ahí. Yo estaba ahí y me cayó a los pies. Metí mi gol, así que gloria a Dios y ahora vamos a la final».
El ambiente en el estadio fue el marco perfecto para esta victoria histórica, y Saka añadió: «Empezó antes del partido, cuando llegábamos en los autobuses; nunca había visto nada igual. Nos animaron sin parar. Al final tuvieron su momento especial, así que lo estamos celebrando juntos».