Nacional volvió a golear al Medellín en el Clásico antioqueño
Atlético Nacional
El Verdolaga volvió a ser el equipo contundente en ataque y pasó por encima de su rival de patio.

El fantasma del Clásico 301 disputado hace quince días rondaba los pasillos del Atanasio Girardot para atormentar a los aficionados rojos que se acercaron hasta el escenario para intentar buscar la revancha. El eco de los cinco goles Verdes aún se percibía en los hinchas del equipo Poderoso que en medio de una crisis de resultados que le costó el cargo el Alexis Mendoza, tenía la esperanza de ver al menos otra actitud en la cancha.

Y parte de esa actitud se vio, aunque Leny Maturana, técnico encargado mientras asume Aldo Bobadilla, fue duramente criticado por su nómina titular. Del lado de Juan Carlos Osorio, un temible ataque con los mejores hombres disponibles. El partido en el arranque fue de toma y dame, pero la contundencia de Nacional volvió a sentirse fuerte.

Imposible desconocer que Medellín tuvo para golear tanto como su rival, siendo José Fernando Cuadrado una de las figuras y responsables del cero, pero imposible también desconocer que cuando los Verdolagas de arriba se juntan, son implacables y tienen la capacidad de marcar tantos goles como se los propongan. De paso, humillar al rival y más cuando el nombre así lo exige por el pedido de la tribuna.

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El 3-0 del primer tiempo fue un justo premio a la efectividad del visitante y una derrota cara para los rojos. Poco o nada le importó a su afición que no se guardó nada y, en una invasión de cancha, se acercó hasta el acceso al camerino para hacerle sentir su descontento al equipo. Un hecho bochornoso que manchó una linda fiesta, de colorido y pasión que colmó las tribunas en la previa.

Hinchas de Medellín invadieron cancha para recriminar a los jugadores

Con la tranquilidad del marcador, Nacional entregó la pelota e iniciativa, Medellín volvió a buscar el descuento. Mientras que los unos seguían desperdiciando, los otros solo preparaban la trampa mortal para marcar el cuarto y sentenciar el juego. Ni siquiera el gol de Cano, para el honor, pudo salvar la debacle. Nacional volvió a pasearse ante el Medellín con todos los argumentos anteriormente vistos y vuelve a tomarse una confianza vital para seguir su carrera de cara al título.

Nueve goles en dos partidos son cifras de escándalo para cada bando. Nacional volvió a confirmar su poderío ofensivo y mejoró con la defensa de cuatro; Ceppelini fue la batuta para que Jarlan, Vladimir, Barcos y Candelo se lucieran ante su gente. Para el Medellín es la preocupación de una crisis profunda, que claramente sobrepasó todos los límites aceptables y que le dejan a Aldo Bobadilla un reto tremendo para lo que resta del año.

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