Argentina 4-0 Haití: ¿para qué sirvió el "picadito formal"?
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Del pánico de octubre al spa de mayo. Goleada sin lesiones y algunas conclusiones antes de partir.

A 18 días del debut con Islandia en Moscú, Argentina se despidió de “su gente” con un “picadito” formal en la cancha de Boca. Tuvo todo los ingredientes de un partido formal menos el rival. ¿Hubiera sido mejor jugar más “serio”? La respuesta es no. Ya no es tiempo de grandes pruebas ni exigencias. Las virtudes y falencias de este equipo que intenta moldear Sampaoli deben trabajarse puertas adentro pensando en Rusia

¿Para qué sirvió entonces este entrenamiento con pelota y árbitro contra Haití?

Para ejercitar la paciencia, algo clave contra Islandia, por ejemplo. Para que Willy Caballero intente demostrar que puede ser una descarga segura para la defensa (las manos las usó para saludar porque no le patearon) y quede en evidencia en un malentendido en una pelota dividida. 

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Para que Tagliafico meta piques al vacío buscando sorprender o ensanche la cancha con un cambio de frente para Salvio; sirvió, también, para que Mascherano ratifique, pese a la pobreza del adversario, la vigencia de su competitividad rompiendo líneas con pases frontales. 

Y más aún sirvió para que Lo Celso y Lanzini primero, Pavón después, confirmen que pueden ser socios de Messi, cada uno a su manera. Lo Celso y Lanzini como internos y Pavón como un velocista potente por izquierda, soplándole la nuca a Di María desde el banco. 

Y claro, sirvió para que Messi siga haciendo creer que con él no hay imposibles.

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