Solari aprendió la lección del ‘Pepinazo’

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El técnico hizo mínimas rotaciones ante el Girona. Un año antes, el Leganés tomó el Santiago Bernabéu ante el Real Madrid 'B'

El Real Madrid está ya en semifinales de la Copa del Rey después de dar buena cuenta del Girona en cuartos de final (7-3 global). Los blancos partían con un 4-2 de ventaja del partido de la ida, y en Montilivi no sólo supieron hacer valer ese resultado sino que incluso ganaron el segundo partido también (1-3). Solari tomó buena nota del ‘Pepinazo’ del Leganés la pasada temporada en el Santiago Bernabéu para alcanzar la penúltima ronda de la Copa por primera vez desde el año 2014.

Y es que el pasado curso, el Real Madrid fue incapaz de clasificarse ante el equipo pepinero después de ganar 0-1 en Butarque en el partido de ida. Para el partido en Concha Espina, Zinedine Zidane dejó a Gareth Bale y Cristiano Ronaldo fuera de la convocatoria, dibujando además un once inicial con muchos jugadores suplentes. Y acabó pagándolo ante un Leganés que sí que apostó todo a la Copa del Rey. La victoria final por 1-2 en el coliseo blanco fue histórica para el equipo del sur de Madrid. Un ‘Pepinazo’ en toda regla que abrió además una profunda brecha en el seno madridista. Hasta el punto de que ese fue el principio del fin de Zidane en el banquillo merengue. El momento en el que sintió que quizás lo mejor era dar un paso a un lado.

Sea como fuere, el caso es que Solari no quiso repetir drama en Montilivi este jueves. Pese a la ventaja de la ida y el clima de optimismo que se respira en torno al Real Madrid por su evidente recuperación, el técnico argentino supo guardarse las espaldas en la Copa del Rey. Sólo Luka Modric se quedó en la capital, fuera de la lista, mientras apenas hubo tres rotaciones en el once inicial: Courtois, Reguilón y Casemiro. El resto, el equipo de gala: con Carvajal, Ramos (pese a haber estado ‘tocado’ esta semana), Varane, Kroos, Lucas, Benzema y Vinicius. 

Y lo cierto es que seguramente Solari acertase de pleno, pues el Girona plantó una batalla no apta para relajaciones, ni mucho menos. El guión hubiera podido ser bien distinto si el técnico no hubiese planteado tan seriamente la vuelta de los cuartos de final. La amenaza del ‘Pepinazo’ quedó abortada desde el inicio en la pizarra.

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