Raúl González, el eterno '7' del Real Madrid

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El futbolista español cumple 40 años. En Goal hemos querido repasar su carrera.

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Hay futbolistas que están llamados a marcar una época y ser parte de la historia de un club. Por eso, cuando Raúl González entró en la convocatoria de Jorge Valdano para reemplazar a Emilio Butragueño en el partido que los blancos tenían que disputar en La Romareda en 1994, se estaba produciendo no solo un cambio en el ataque del Real Madrid para rejuvenecer al plantel, sino un relevo de iconos para la entidad.

No tardó aquel joven y descarado delantero, de solo 17 años de edad, en reclamar su sitio en el corazón de la grada cuando con su pierna izquierda decidía a los pocos días un derbi ante el Atlético de Madrid, cuna deportiva de Raúl y habitual víctima de sus dianas. 

El '7' heredado de Emilio Butragueño no pudo tener mejor portador. Raúl representaba gran parte de las necesidades siempre exigidas por la afición de Chamartín que no son otras que trabajo, sacrificio, humildad, coraje y amor por el escudo. A estas virtudes se le añadían que era madrileño y que su idilio con el gol parecía interminable.

Las 16 temporadas de Raúl González en el Real Madrid, desde 1994 a 2010, coincidieron con otra de las épocas más fructíferas de los merengues en toda su historia. El '7' abanderó y lideró un equipo de ensueño en el que siempre se hizo hueco entre tanta estrella. Una pléyade de futbolistas galácticos que se contagiaron de su espíritu triunfador. 

Porque el nombre de Raúl no solo se escribió con letras de oro en el campeonato español, donde consiguió 6 Ligas, el máximo torneo continental asistió a ese terremoto anotador de un delantero atípico sin ninguna característica sobresaliente, pero que daba un rendimiento notable en cada una de sus citas.

El gran lunar de la carrera de Raúl fue su aportación a la Selección nacional. Javier Clemente quiso esperar a que el madridista cogiera más experiencia y le hizo debutar en 1996 ante la República Checa, justo después del enésimo fracaso de los nuestros en un evento internacional.

El delantero no consiguió variar el rumbo de España que parecía condenada eternamente a ser un aspirante que nunca tendría su corona. Las lágrimas de Raúl en aquel penalti fallado ante Barthez en la Eurocopa de 2000 ilustraban su carrera del futbolista con España, plagada de buenos propósitos y de reeditar errores del pasado.

Al igual que Raúl suplió a Butragueño, la presencia de Cristiano Ronaldo en la plantilla anunciaba una cesión en el testigo entre ambos. El ariete aceptó el reto de probar una liga a priori poco propicia y en un club donde se tenía que ganar el respeto desde cero, a pesar de contar con un palmarés de 3 Champions.

Las dos temporadas en el Schalke cumplieron y rebasaron cualquier pronóstico optimista. Los de Gelsenkirchen le abrazaron del mismo modo que lo había hecho el Santiago Bernabéu, seducidos por esa capacidad del madrileño de aparecer cuando se le requiere y sumar bajo cualquier circunstancia.

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El desgaste poco a poco se iba haciendo evidente. La trayectoria desde 2012 fue la propia de un futbolista que buscó destinos exóticos donde alargar su vida deportiva. Tras el Al-Sadd de Catar, donde alzó como capitán una Liga y dos Copas, llegó el colofón del New York Cosmos, en 2014.

El equipo norteamericano fue el destino que también escogieron grandes leyendas del fútbol mundial como Pelé, Carlos Alberto, Giorgio Chinaglia o Beckenbauer para cerrar sus carreras deportivas. El mismo lugar que casualmente sirvió a otro mito para dar su último adiós al fútbol, Raúl González Blanco.

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