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"Pensábamos ¿Messi lo hará en el primer equipo? Vaya si lo ha hecho"

7:00 a. m. COT 22/06/17
Lionel Messi Barcelona
Guillermo Amor, antiguo responsable de la Masía que acunó al joven Messi, desvela las claves de su integración en Barcelona siendo un crío.


LA INTRAHISTORIA

Pocas personas conocen la Masía como Guillermo Amor (Benidorm, 1967). Clásico e imperecedero arquetipo del fútbol que siempre practicó el vivero barcelonista, debutó en el primer equipo después de falsear su edad para reemplazar ni más ni menos que a Diego Armando Maradona. Tras ganarlo todo en azulgrana asumió las riendas de la Masía que acunó al joven Leo Messi, cuyo agradecimiento y compromiso para con el Barcelona evitaron que los cantos de sirena de otros equipos consiguieran seducirle.

"Es que si el jugador no quiere irse no se va" explica Amor, quien además recuerda cómo en la cantera barcelonista no se pagan los sueldos estratosféricos que en otros clubes. Se trata de vivir el fútbol con normalidad e integrarlo en un proceso educativo multidisciplinar que, obviamente, debe dar réditos también en clave futbolística. Y el no marcharse en busca del sueño del primer equipo y no de dinero antes de hora entra dentro de este proceso que también vivió Messi. 

Amor resume que, por su experiencia al frente del plantel barcelonista, "entendía que las ofertas de fuera pudieran ser muy buenas pero este club trabaja de otra manera", aunque tampoco culpabiliza a los chicos que decidieron irse. "A veces apremia la necesidad económica y algunos chicos resuelven irse por esta cuestión, totalmente respetable, pues el fútbol es como la vida misma, a veces apremia la necesidad económica y algunos chicos resuelven irse por esta cuestión, totalmente respetable".

Messi, sin embargo, siempre quiso triunfar en el Barcelona, desde que abandonó su Rosario natal para buscar fortuna en Europa. El único club que apostó por él pagándole el tratamiento de crecimiento que necesitaba, sería el único que disfrutaría de su inanarrable talento cuando alcanzara la élite. Pero todavía faltaba mucho para eso aquel 17 de septiembre del año 2000, cuando empezó a entrenar al lado de chavales como Cesc Fàbregas o Gerard Piqué, con quien sigue manteniendo una excelente relación. 

"Recuerdo la primera vez que vi a Messi" adelanta Amor. "No recuerdo su primer partido pero sí el primer entrenamiento que le vi, era algo impresionante a aquella edad". Pero no era la primera vez que en la Masía había un diamante en bruto. Muchos otros jugadores de talento se habían perdido por el camino al primer equipo. "Le veíamos entrenar, le mirábamos jugando y siempre nos hacíamos la misma pregunta con él: ¿esto que hace en un campo de tierra logrará hacerlo en el Camp Nou con la camiseta del primer equipo?"

Es una pregunta retórica, de esas que no hace falta responder. La sonrisa de Amor mientras evoca la década que ha protagonizado el '10' azulgrana delata una respuesta que acaba verbalizando de forma espontánea. "Vaya si lo ha hecho" se ríe el ex centrocampista. "Ha pulverizado cualquier expectativa, lo que ha hecho en el primer equipo ha sido igual o superior a lo que nos enseñó en la Masia", el lugar en el que Messi supo con 12 años que iba a ser futbolista profesional.