Luces y sombras en el debut de Colombia en la Copa América

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Un triunfo ajustado, no sufrido, pero sí bastante apretado. Colombia ganó e inició con pie derecho, algo que siempre será bueno para sumar argumentos, aunque también deberá hacer autocrítica porque el equipo no lució.

Y la reflexión debe llegar tanto para el técnico, como para los jugadores. En primera instancia, Reinaldo Rueda se la jugó por una revolución en la nómina, entendiendo el posible desgaste del equipo prácticamente idéntico que enfrentó a Perú y Argentina. Una fórmula de doble filo, porque ofrece la posibilidad de rotar al equipo y darles minutos a todos a cambio de un funcionamiento no muy aceitado y de tuercas flojas.

Borja y Borré no lograron complementarse; Cardona y Cuadrado poco combinaron, en parte por el individualismo de Juan Guillermo que volvió a la intermitencia de antes; Moreno tuvo la mala suerte de lesionarse y Muñoz no logró centrar con precisión pese a su voluntarioso aporte en ataque.

Con Ecuador volcado, más con intenciones que con llegadas claras, Rueda optó por asegurarse y poner bajo llave los tres puntos. Los ingresos de Sánchez, Pérez y Cuéllar fueron las señales desde el banco para intentar recomponer a un equipo partido en el medio, que perdió volumen ofensivo y presencia en área contraria.

Para rescatar, además de los tres puntos, que Colombia supo reponerse mentalmente del golpe del 6-1 en Eliminatoria. Si bien hay diferencias en los nombres entre uno y otro partido, era un fantasma para lidiar que la Selección exorcizó, incluso cuando se vio levemente superado por los ecuatorianos.

¿Volverá la nómina ‘titular’ ante Venezuela o se mantendrá la rotación? Sobre el papel y para ir asegurando el cupo a la siguiente fase el ‘deber ser’ llamaría a apostar por la fórmula exitosa que sacó 4 de 6 puntos en el camino a Qatar, pero con Rueda no todo siempre está escrito y tal vez vuelva a sorprender, ojalá de una manera más precisa y articulada que encienda la luz de ilusión copera.