La sana intención del Sevilla

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Firma Francisco Rico

OPINIÓN

Pues sí, el Sevilla ya es candidato o eso dicen los que saben. Lo cierto es que el equipo de Julen Lopetegui ganó uno de esos partidos en los que en épocas anteriores solía tirarse al callejón. Lunes de febrero, después de un varapalo europeo, Pamplona, noche de frío polar y el siempre aguerrido Osasuna enfrente. El sevillismo más cenizo temía la tragedia pero volvió a encontrarse con ese equipo rocoso, mandón y con pegada que hace que a su aficionado se le hinche el pecho de orgullo cada vez que lo ve defender su escudo por España y Europa.

La convincente actuación en El Sadar confirma que la derrota ante el Borussia Dortmund fue una mala noche ante uno de los mejores delanteros de Europa. El Sevilla de Lopetegui no tiene visos de caerse, ya es el mejor equipo de España en la segunda vuelta, acumula seis victorias seguidas en LaLiga y cinco de ellas sin encajar ni un gol. Llegan las lesiones y la fatiga de jugadores clave pero el técnico vasco sigue metiendo a jugadores en la dinámica. Como le gusta decir, el despertador ha sonado para Munir, De Jong, Óliver Torres o Rekik y todos ellos fueron decisivos en la victoria en El Sadar.

¿Pero a qué es candidato el Sevilla? El Sevilla es candidato a a llegar a la parte decisiva de la temporada con una clara ventaja sobre sus competidores para ser cuarto: 7 puntos frente a la Real Sociedad y 11 ante el Villarreal. Esa es la realidad del club de Nervión, el objetivo y el resto castillos en el aire que fomentan desde los mismos entornos que no dudarán en tachar al Sevilla de equipo menor que no ha estado a la altura al primer traspiés.

Bien lo sabe Lopetegui, que no se desvía un centímetro en su discurso de esta teoría. El Sevilla se ha ganado el respeto de pensar en ganar a cualquiera, de tutear a los mejores del mundo pero siempre desde “la sana intención” de pensar sólo y exclusivamente en el próximo partido. Primero en ganar al Barça en LaLiga, después en la Copa, después al Elche y después al Borussia Dortmund. Tras todos los palos que le cayeron en su paso por la Selección y el Real Madrid, el vasco sabe que no hay más futuro que el del partido del fin de semana y que todos los que le alaban le están esperando para cuando vuelva a equivocarse.

A Lopetegui el fútbol le ha demostrado que lo que importa es que te quieran mucho los tuyos y poco los de fuera. Tampoco el Sevilla cae simpático en el resto de España, donde ahora lo elogian y lo quieren etiquetar como candidato a LaLiga. En Nervión no se lo tragan. Ellos mismos saben que al Sevilla no lo quiere nadie, ni falta que hace porque lo que importa es que ellos lo quieren mucho. El Sevilla no necesita que nadie le toque las palmas ni que le ponga etiquetas ni que lo presenten a candidaturas al título.

El Sevilla sólo es candidato a que su gente tenga el pecho henchido de orgullo cada vez que ven jugar a su equipo. Sabe perfectamente lo que es y a lo que aspira: a ganar el próximo partido y a ser mañana un poquito mejor que ayer. A seguir ganando sin olvidar de dónde viene. A que un entrenador vasco que sólo lleva dos años en el club, no saque pecho cuando se pone tercero y que lo primero que haga sea dedicarle una victoria importante a Roberto Alés. En definitiva, no se puede aspirar a mejor título que al de tener el respeto, la admiración y el orgullo de tu gente, a que tu afición viva continuamente ilusionada con seguir ganando y eso el Sevilla y Lopetegui ya se lo han ganado aunque tendrán que revalidarlo cada fin de semana.