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La pesadilla de Gago: de la recuperación acelerada al ¿retiro asegurado?

4:53 p. m. COT 27/12/18
Fernando Gago Boca Madrid
Pintita pasó de soñar con el Mundial, a romperse otra vez el tendón de Aquiles y atravesar otro enero con la carga de una decisión determinante.

La pesadilla de Fernando Gago arrancó el 13 de septiembre de 2015 en el Monumental, a los 28 segundos del primer tiempo. Esa primera rotura del tendón de Aquiles izquierdo fue el inicio de una sucesión de lesiones que lo obligaron a replantearse qué hacer con su futuro en cada verano. Y este enero no será diferente.

TODAS LAS LESIONES DE GAGO

Pintita pasó la mitad del 2016, una parte del 2017 y casi todo el 2018 en la enfermería. Desde aquella primera rotura, apenas disputó 39 partidos de los 131 que jugó Boca en estos poco más de tres años y medio. Es decir, un 29%. En 2018 participó en 15 de 46, un 32% de los cotejos. Un promedio puntual, pero también total, muy bajo para un futbolista tan determinante y por el que pasaba gran parte de la proyección de juego de Guillermo Barros Schelotto.

Gago tampoco pudo completar en plenitud la pretemporada de 2016 ni la de 2018, mientras que tampoco podrá hacerlo, en caso de que decida continuar con la actividad profesional, la del 2019. Gustavo Alfaro deberá planificar un primer semestre sin él -recién podría volver a mediados de año-, ya que se perdería otros 21 encuentros, que son los que tiene asegurados en este semestre entre Supercopa Argentina, Superliga, Copa Libertadores y la flamante Copa de la Superliga.

Durante los últimos meses, no sumó tantos minutos no solo por su estado físico, sino también por su actualidad futbolística. Aunque, claro, una es producto de lo otro. Y ahora deberá atravesar otra recuperación que, a priori, sería mucho más prolongada que las anteriores.

Una vez más, deberá evaluar qué hacer con su futuro en el comienzo de un nuevo ciclo. La información concreta por estas horas es incierta: hace dos semanas que se operó y todavía no hubo ningún anuncio oficial, más allá de trascendidos que hablan de que tanto su entorno como el resto del plantel ya conocen cuál será su resolución. La pesadilla empieza a llegar a su fin, para bien o para mal. Y cómo se despierte, será su decisión.