James Rodríguez cada vez juega menos en Europa: datos, gráfica y análisis

James Rodríguez Real Madrid 2019
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En la mitad de su décima temporada en el viejo continente, el 10 ha tenido una curva descendente. Analizamos las causas y posibles soluciones.

A las puertas de cumplir una década en la élite europea, la actualidad de James Rodríguez no atraviesa por su mejor momento. No es un secreto que el cucuteño ha sido irregular en sus presentaciones, pero en el trasfondo, la estadística es implacable y señala claramente que su estrellato está decayendo desde la óptica de los minutos y partidos jugados.

Rodríguez llegó en la temporada 2010/2011 al Porto, luego de ser la joya de Banfield, a un entorno favorable con un equipo grande de Portugal, pero de protagonismo de segunda línea en el continente, ideal para desarrollar con proceso y paso a paso, el talento juvenil con el que arribó el colombiano. 1943 minutos en 32 partidos jugados fue el baño inicial para el tímido muchacho.

Ahora, en Real Madrid y de nuevo con Zinedine Zidane, ha regresado al segundo plano. Entre lesiones y distanciamientos con el francés, el colombiano solo ha tenido 515 minutos en 11 partidos, siendo el último considerado en esta estadística, el disputado ante Unionistas por la Copa del Rey. Evidentemente James no cuenta para Zizou: lo dejó claro en su primer ciclo, donde actuó 1859 minutos en 32 partidos en la temporada 2015/2016 y 1823 minutos en 33 partidos para la temporada siguiente; y lo ratifica en el actual, teniéndolo como suplente en LaLiga y solo titular ocasional en la Copa de Su Majestad.

Las cifras distan bastante en comparación al James recién desempacado en Madrid directamente desde el Principado de Mónaco. Con Carlo Ancelotti alcanzó sus mejores registros, jugando 46 partidos con 3524 minutos en cancha, aún con el aura de Brasil 2014 intacta. No es casualidad que cuando Carletto lo tuvo de nuevo en Bayern Munich se haya registrado un nuevo repunte en la estadística del surgido en la cantera del Envigado, con 39 partidos y 2645 minutos. Ni siquiera su momento más importante en Porto o Mónaco alcanza los números de James David al mando del italiano en España y Alemania.

Los 28 años suelen marcar el zenit de los jugadores, especialmente los talentosos que encuentran su pico de madurez personal e intelectual para desempeñarse mejor en el campo. Lastimosamente James a esta edad está siendo subutilizado y su magia se desperdicia con cada minuto que está sentado al lado de Zidane. Esto lleva a considerar seriamente un cambio de aire, buscar un mejor entorno que lo acerque al que tuvo en Portugal para intentar despegar su carrera de nuevo. Y en el horizonte aparece de nuevo Ancelotti, al frente de un Everton que suele ser actor secundario, pero que, ante el boom de su vecino, se verá obligado a dar un salto de calidad para no quedarse relegado a la sombra de las copas y las burlas rojas. El tano quiso tener a James en Napoli y ahora pretende conseguirlo en Goodison Park, casi como si existiera un destino trazado para juntarlos.

Por supuesto, también es preciso considerar el largo historial de lesiones que han aquejado al volante desde su llegada a la casa Blanca. Con tales antecedentes, James resta opciones como jugador atractivo para los grandes europeos, o simplemente no corresponde con la cifra que espera embolsillar Florentino a cambio. En la danza de los millones, pagar más de 50 millones de euros por el 10 parece un exabrupto. No en vano su valoración decayó sensiblemente en el último año según los criterios de Transfermarkt.

Con aún media temporada en juego y por lo menos 20 partidos pendientes en el calendario del Real Madrid, la misión del crack es reinventarse, reencontrarse y pensar con cuidado su siguiente paso, sea manteniéndose en el Bernabéu o migrando a un nuevo destino que le permita volver a engalanar portadas, arrancar aplausos de la grada y comandar a una Selección que lo necesita en su mejor versión para aspirar a los objetivos trazados con Carlos Queiroz.

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