Historias de terror en el fútbol colombiano

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En este día de brujas recordamos las maldiciones más sonadas de las cuales han sido víctimas equipos colombianos

El fútbol colombiano no escapa a las creencias populares y mitos que se ponen de moda por esta época, muestra de ello son las siguientes tres "maldiciones" que en algún momento cobraron fama por lo acertado de sus consecuencias.


LA MALDICIÓN DEL GARABATO


América de Cali es uno de los equipos históricos de Colombia, sin embargo sobre esta institución recayó en alguna época una de las maldiciones más famosas de la historia del fútbol colombiano.

"Que lo vuelvan profesional, que hagan del América lo que quieran, pero juro por mi Dios que nunca serán campeones…"

Con estas palabras Benjamín Urrea maldijo al cuadro escarlata por allá en el año de 1948, cuando los dueños del equipo decidieron que era hora de que el América de Cali jugara en la primera categoría del fútbol Colombiano.

Tal efecto pareció surtir la maldición del garabato que no fue sino hasta 1979, y tras un exorcismo realizado en 1978, que América pudo conseguir ganar un título, sin embargo la maldición se extendió a la Copa Libertadores donde el cuadro americano ha disputado 4 finales en total y no ha logrado ganar ninguna.


LA MALDICIÓN DEL HOMBRE DE LA SOTANA


Millonarios parece haber roto una maldición cuando en diciembre del año 2012 se coronó campeón del fútbol colombiano tras 24 años de sequia, existe una creencia popular que habla de una verdadera maldición sobre el cuadro Embajador.

Cuando Millonarios disputó la semifinal de la Copa Libertadores de 1989 contra el que ya venía siendo uno de sus más fuertes rivales, todo se imagino menos que Nacional, que para esos días era un equipo de media tabla, le eliminaría de la copa y para colmo de males resultaría jugando y ganando la final en el Nemesio Camacho El Campín.

Cuenta la leyenda que la noche del 31 de mayo, cuando Nacional jugaba la final, un sacerdote de las montañas de Antioquia rondaba el estadio en medio de un estado avanzado de embriaguez con aguardiente; justo antes de entrar al estadio proclamo la siguiente maldición sobre el equipo albiazul:

“Si Nacional se corona campeón en el estadio de quien siempre nos vio con desidia y por encima del hombro; si todos estos arrieros celebramos el campeonato de Nacional en las mismas tribunas de aquellos hinchas azules que siempre nos insultaron y sacaron a piedra, maldigo a Millonarios para que sufra 20 años de fracasos, maldigo a su hinchada para que el grito de triunfo se quede por 20 años ahogado en sus gargantas”

Lo que en el momento pareció el delirio triunfalista de un sacerdote alicorado, a la postre se convertiría en una de las sequías más largas de un equipo de categoría en volver a obtener un título, no fueron solo 20, sino 24 los años que pasaron tras la maldición del hombre de la sotana.


LA MALDICIÓN DEL #11


Junior no se salva de este tipo de maleficios y mitos urbanos, los de Barranquilla tenían la maldición del número 11, que decía: "Jugador que llegaba al equipo y se ponía la camiseta con ese número, no marcaba ni un gol".

El artículo sigue a continuación

La supuesta maldición recayó cobre jugadores como Jorge Álvez, Edwards Jiménez y Miguel Ximénez, los tres con la misma historia en común, haber pasado por la institución juniorista sin pena ni gloria y sin haber marcado un solo gol, la razón según los hinchas y jugadores... la maldición de la camiseta número 11.

Luis Páez en el 2011 llegó al Junior con la nada despreciable suma de 30 goles anotados y pidió inmediatamente la camiseta con el número "maldito", tan fuerte era la creencia en la maldición que durante los entrenamientos Páez tenía que practicar con la #9, pues en la indumentaria del equipo no existía el 11.

Páez rompió con la maldición en un partido contra el Real Cartagena y desde entonces la camiseta, con el antes indeseado número, circula con normalidad por los campos de entrenamiento del Junior y en el estadio Metropolitano.

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