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Copa del Mundo

ENCICLOPEDIA MUNDIALISTA: Alemania '74 y el mejor subcampeón de siempre

10:52 a. m. COT 26/04/18
Johan Cruyff Uli Hoeness Holland West Germany 1974 World Cup
La Holanda de Cruyff rompió con todos los moldes y perder la final fue una de las injusticias más grandes de los Mundiales.

Mundial de Alemania 1974. Segunda Rueda. Holanda 2-0 Argentina. Al partido le queda mucho tiempo. El guardameta sudamericano se apresura para efectuar el saque de portería. Entonces llega Roberto Perfumo, defensa albiceleste, y le regaña duramente. El cancerbero se justifica diciendo que su intención es aligerarse en pos de la igualdad. La respuesta, esta: “¿Qué igualdad? ¡Hacé tiempo que nos meten diez!”. La Naranja Mecánica - como se la había bautizado en honor a la película de Stanley Kubrick, estrenada en 1971- era poderosa. Ese partido, una prueba irrefutable.

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El encuentro acabó finalmente 4-0, y los testimonios de dos protagonistas esclarecen lo temible que era el equipo de Rinus Michels. Johan Cruyff, genio y figura de los europeos, recordaba: “Los argentinos parecían fantasmas arrastrándose sobre el campo”. La versión del ex Real Madrid Enrique Wolff no lo desmintió: “En quince años de fútbol jamás sentí tanta impotencia en un campo”.

Para  el Mundial de Alemania 1974 se inscribieron 97 países, de los cuales sólo 16 ingresaron a la Fase Final -9 de Europa, 5 de América, Australia (el primer país de Oceanía en participar de un Mundial) y Zaire. Sólo uno fue el campeón, Alemania Federal. Sólo uno fue el mejor, aquella Holanda de Cruyff y compañía. España atravesaba una de sus tantas crisis futbolísticas y, al igual que grandes selecciones como Francia, Hungría e Inglaterra, faltó a la cita ecuménica.

Como el Jules Rimet quedó definitivamente en poder de Brasil, se decidió poner en juego la Copa Mundial FIFA. Se presentaron 54 proyectos para el nuevo trofeo y se eligió el diseño del italiano Silvio Gazzaniga. De oro macizo, cinco kilos de peso y base de malaquita, la obra representa a dos atletas en expresión de victoria, alzando los brazos y sosteniendo el globo terráqueo.

Copa Mundial FIFA. Llegó en reemplazo de la Jules Rimet.

Era el primer mundial de Joao Havelange como presidente de la FIFA, designado en reemplazo de sir Stanley Rous y convirtiéndose así en el único presidente no europeo hasta entonces. Con él al mando, la entidad multinacional se llenó de dinero. No importaba el cómo sino el cuánto. De hecho, 12 años después, el brasileño aceptó que uno de los patrocinadores del Mundial ‘86 fuera una firma de purillos…

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Uno de los métodos que tuvo Havelange para incrementar los ingresos fue armar un torneo en el que no existieran eliminaciones directas, salvo en la final. Es decir, cuatro zonas de cuatro equipos donde los dos primeros de cada grupo pasaban a la segunda fase del torneo. Esta segunda fase eran dos zonas de cuatro equipos, donde el primero de cada una jugaría la final, y el segundo de cada una jugaría por el tercer puesto. Así, la cantidad de encuentros aumentó a 38. Al haber más cotejos, habría mayor ingreso en publicidad y contratos televisivos.

Havelange, 24 años al mando de la FIFA. Modificó el sistema de competición.

Curiosidades hubo varias, comenzando desde antes de la competencia propiamente dicha. Albania, uno de los aspirantes, ganó su primer partido de eliminatorias de su historia. Lo interesante es que lo hacía tras 43 años de práctica documentada de fútbol. Fue el 10 de Octubre de 1973 y con victoria ante Finlandia. El resultado no podía ser otro que un sufrido 1-0…

También en las eliminatorias hubo un hecho lamentable. Chile y la Unión Soviética debían definir quién de los dos ingresaría al campeonato jugando un cotejo en cada país. La ida acabó 0-0 en Moscú, el 25 de septiembre de 1973. Hugo Gasc, el único periodista chileno que presenció el partido, cuenta al respecto: “Por suerte el árbitro era un anti-comunista rabioso. Junto a Francisco Fluxá, el presidente de la delegación, lo habíamos convencido de que no nos podía dejar perder en Moscú, y la verdad es que su arbitraje nos ayudó bastante.. ”.

Sin embargo, los rusos se negaron a jugar el partido revancha, anoticiados de los crímenes que en el Estadio Nacional de Chile cometía el nefasto y de facto gobierno del dictador Augusto Pinochet. La Unión Soviética solicitó cambiar el lugar del encuentro, pero la FIFA no lo autorizó y los sudamericanos jugaron el denominado Partido Fantasma, con triunfo 5-0 sin oponente y sin sudar la camiseta. Sí, 11 chilenos contra nadie. Cabe destacar que en esto mucho tuvo que ver la excelente relación de los soviéticos con el gobierno izquierdista de Salvador Allende, presidente en democracia derrocado por Pinochet.

Estadio Nacional de Chile. Aquí, hace más de 35 años, todo era horror.

Si de hechos lamentables se trata, hay que decir que en este Mundial se produjo el primer caso de doping en la historia. El haitiano Ernest Jean Joseph consumió efedrina, pero como no había una legislación antidoping, sólo se le expulsó del torneo y no se le sancionó deportivamente. Eso sí, una vez en su tierra natal –le secuestraron en secreto luego de su único partido ante Polonia-, fue conducido al palacio gubernamental, donde le reprimiría personalmente el presidente de facto, para luego trasladarlo a un campo de detención clandestina, donde fue salvajemente torturado.

Por otro lado, a Uruguay, bicampeona del mundo, se le recordó más por la fiesta inaugural que por su éxito deportivo -nulo-. Las selecciones eran presentadas con la danza nacional de cada una y, llegado el turno de la Celeste, el tango sonó a broma: aunque Gardel fuese charrúa, ese estilo musical es típico de Argentina. Quizás hubieran preferido un candombe, pues en su Grupo, el 3, pasaron Holanda y Suecia.

Brasil, a la postre tercero, fue una sombra de México ’70. Sin Pelé, lo que se viene a la memoria cuando se piensa en la Canarinha del 74 es en el partido contra Zaire. Allí ocurrió algo insólito. El africano Alunga Mwepu nunca había leído el reglamento y, en una falta a favor de Brasil, antes que algún jugador de la Verdeamarelha tocara el balón, despejó la pelota con furia hasta la mitad del campo. El juez le amonestó, y el zaireño se ofuscó…

Una novedad en el reglamento obligó a los futbolistas a portar en los pantalones cortos el número que poseía cada jugador. También fue el primer torneo en utilizar dos mascotas en vez de una. Eran dos hermanos, uno alto y rubio con el número 74 y el otro bajito y moreno con las iniciales “WM” en su camiseta, que significaba Weltmeisterschaft- Campeonato del Mundo en castellano.

En Alemania se repitió el modelo de balón Telstar, estrenado cuatro años atrás en México, pero con un adelanto: fue el primero impermeable. Precisamente en Rusia 2018 se usará un balón inspirado en ese. No tan impermeables eran las patadas: se filtraban por todos los sitios, al punto de ser el Mundial con mayor cantidad de tarjetas de amonestación -79-. Además hubo cinco expulsiones.

Carlos Caszely, de Chile, fue el primer expulsado en un Mundial con tarjeta

Por primera vez los espectadores estuvieron asegurados: 4.000 dólares en caso de muerte y 8.000 en caso de invalidez. Con esas cifras, más de uno quiso caer en desgracia… Más allá de toda broma,  el antecedente cercano del ataque terrorista palestino que secuestró y asesinó a un grupo de deportistas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 obligó a tomar ésta precaución.

Además, el Presidente del Comité Organizador, Hermann Neuberger, recibió una carta del grupo subversivo “Facción del Ejército Rojo”, en la que le prevenían que el estadio Volkspark, donde jugarían la Alemania Federal contra la Oriental, sería desintegrado por los explosivos que ellos mismos colocarían, si no liberaban a los integrantes encarcelados de aquella organización. El partido se disputó con un helicóptero sobrevolando el estadio y con francotiradores desde todas las terrazas de los edificios cercanos al estadio. El resultado, 1-0 para la Alemania Oriental.

El Más Digno Segundón

Holanda 1974. Modelo único e irrepetible. Uno de los mejores equipos de la historia.

"Holanda no tiene un sistema de juego. Tiene varios y los aplica según las necesidades del partido. Nos importa saber cómo juega el adversario, sus puntos fuertes y sus flancos débiles. Pero sobre todo nos interesa saber qué somos capaces de hacer". Esas palabras de Cruyff ahorran comentario alguno sobre cómo jugaba Holanda. Todos atacaban y todos defendían. Fue una revolución mundial denominada Fútbol Total.

Tercero ya había culminado el campeonato Polonia, venciendo a Brasil. Con su arma más peligrosa y pichichi del torneo -Gregorsz Lato, 7 goles-, fue la grata sorpresa del Mundial, dando espectáculo en muchos pasajes de sus presentaciones. Ahora sólo había tiempo para la última batalla.

Gergorsz Lato anota a Brasil. Fue el pichichi del Mundial, con 7 goles.

Estar al frente tan rápido nos desequilibró porque no esperábamos superar tan fácil a los dueños de casa. Tuvimos una sensación de vértigo. Alemania estaba casi vencida, pero entonces comenzó nuestra larga cadena de errores. Alemania no ganó el campeonato, nosotros lo perdimos”. También supo resumir el ex Presidente de Honor del Barcelona lo que fue el último partido de aquel Mundial.

Holanda era campeón desde el comienzo de la final. Su brillo se evidenció en la primera jugada del encuentro, cuando luego de 16 pases seguidos sin que ningún jugador del equipo local tenga contacto con el balón, Vogts le cometió penalti a Cruyff y Neeskens lo cambió por gol.

Alemania Federal también tenía un buen equipo. Su figura en ese torneo fue sin dudas el genial Franz Beckenbauer. Sin embargo, la remontada germana con goles de Breitner y Muller –alcanzó los 14 en citas ecuménicas, sólo superado por Ronaldo, con 15- fue una de las injusticias más grandes que el destino haya cometido en la historia de los Mundiales.