El Real Madrid vota por que se acabe ya esta Liga

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El Rayo Vallecano, colista de la competición, sonroja a los merengues. Zidane no ha ganado aún fuera de casa. Cero goles en los dos últimos partidos

OPINIÓN

El Real Madrid volvió a decepcionar una jornada más. Esta vez fue ante el colista, con un 1-0 que sonrojó a los blancos. No tanto por el resultado en sí, sino más bien por las formas. Porque nunca dieron la impresión de estar lo suficientemente metidos para lograr la victoria. Por calidad debían ser infinitamente superiores al Rayo, pero no lo demostraron ni por ganas, predisposición, espíritu ni por la meta en juego. En Butarque y en Vallecas, los blancos se han quedado a cero en 180 minutos. Se han quedado a cero en esta temporada. Casi ni al segundo puesto aspiran ya (a nueve puntos del Atlético con tres jornadas restantes). Y eso es algo que todavía no han sabido digerir. Ni con el supuesto acicate de Zidane en el banquillo.

En noche electoral en España, el Real Madrid fue a Vallecas con su papeleta en blanco. Tiene que participar del proceso, pero le da igual lo que suceda: gane, empate o pierda. Se suma a lo que acabe aconteciendo sin mostrar la más mínima indignación o alegría. Actúa como si de un día más se tratase. Como si fuera un trámite cualquiera. Si acaso tuviera que decantarse por una opción, votaría por que se acabase La Liga cuanto antes. Y así se refleja en el césped. No era la primera vez que se veía una versión tan lánguida de los merengues, pero quizás ante el Rayo se superó a sí mismo. 

Con una revolución en el once de Zidane, sólo había un plan sobre el césped de Vallecas: buscar a Gareth Bale en largo ante la defensa adelantada de los locales. Y mientras llegaba ese pase definitivo, los blancos se enredaban en su propia pereza. Zidane dispuso una medular con cuatro hombres que generaban fútbol como uno solo, y que perdieron tantos balones como ocho o nueve. Incapaces de superar la presión rayista, con constantes errores, fueron dando vida a un Rayo que aun con todos sus miedos y sus básicos recursos, fue ganándole terreno a los blancos. Mediada la primera parte, Embarba marcó de penalti señalado gracias al VAR, tras una jugada que había acabado en mano a mano clarísimo de Gareth Bale frente a Alberto. Lo falló. El galés, digo. No Embarba. Obvio. Estaba claro quién quería exprimir hasta la última gota de oxígeno que le quedaba, y quién estaba sólo ocupado viendo el cronómetro correr, deseoso de que sonara la alarma final.

Normalmente desde que llegara Zidane al Real Madrid, el paso por vestuarios al descanso estaba resultando balsámico. Ya fuera el discurso del técnico, o el hecho de verse contra las cuerdas, hacía que los blancos sacasen la casta y la calidad de donde la tuvieran escondida. No fue así en Vallecas. El club blanco no dejó que jugara Raúl De Tomás con los rayistas por la ‘cláusula del miedo’. No hizo ni falta para que tomaran algo de aire por la permanencia. Con la propia actuación de los blancos, da igual quién o quiénes estén enfrente realmente. 

Saltó Brahim a la hora de encuentro (por delante de Lucas, Asensio o Isco), pero esta vez al malagueño ni siquiera le llegaron balones en condiciones de conseguir nada. En la tónica general del partido y del equipo. Si no marca Benzema, el Real Madrid está seco. Cero goles en Leganés y en Vallecas en la misma semana. Que se acabe ya cuanto antes esta Liga.

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