El particular reglamento del partido de 5 minutos entre Comunicaciones y Riestra

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Hernán Salazar fue amonestado durante el partido de vuelta de la final del Reducido de la Primera B Metropolitana, llegó a la quinta amarilla y quedó automáticamente suspendido para el siguiente partido que le tocara disputar. Por eso, el delantero de Comunicaciones no podrá jugar este jueves en la reanudación del encuentro que fue suspendido a poco del final por la invasión de campo de los futbolistas, asistentes e hinchas de Riestra. ¿Cómo puede ser? Por extraño que suene, los 5 minutos que se disputarán en la cancha de Defensores de Belgrano se consideran un partido nuevo, con todo lo que eso implica. O casi. Porque Martín Rose, que fue expulsado en la ida y debería haber cumplido la sanción, no podrá ser tenido en cuenta, porque no fueron 90 minutos.

Lo único que se respetará a la hora del pitazo inicial será el resultado del momento de la suspensión: Riestra sigue ganando 2-0 y si no recibe goles en contra ascenderá a la B Nacional. El resto será como en cualquier partido: se jugarán dos tiempos, uno de tres minutos y otro de dos, los equipos cambiarán de arco (sin descanso, eso sí) y podrán presentar formaciones completamente diferentes respecto al duelo que se disputó en el Bajo Flores. Además, aunque parece poco probable que los hagan, cada conjunto tendrá los tres cambios posibles a disposición.

Otra cuestión importante es que el árbitro volverá a ser Paulo Vigliano, quien fue duramente criticado por los jugadores, dirigentes y cuerpo técnico de Comunicaciones por la liviandad del contenido del informe que envió a la AFA, que fue decisivo para que el Tribunal de Disciplina fallara a favor de la continuidad del encuentro.

Si algo insólito le faltara a esta definición, son los dispositivos tácticos de uno y otro: el equipo que lleva la ventaja jugará con ocho jugadores defensivos y dos mediocampistas, decidido a esperar bien cerca de su arco; en tanto que el Cartero tendrá apenas dos futbolistas de defensa y ocho decididos a atacar en los pocos minutos que tiene para meter al menos un gol.