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Racing Club

Del 0-3 en el Monumental al título: el campeón que nació de una dura derrota

5:20 p. m. COT 1/04/19
Racing River Copa Libertadores 29082018
El pasado 29 de agosto, la Academia recibía un cachetazo tan inesperado como doloroso, pero que lo ayudó a forjar un equipo casi invencible.

La consagración de Racing es una prueba de cómo resurgir después de un golpe que parecía ser de nocaut. La pretemporada del invierno del 2018, sumada al mercado de pases, apuntó directamente a una competencia en la que solo duró 180 minutos producto de un paupérrimo partido en el Monumental. Pero poco más de siete meses después, queda evidenciado que la noche del 29 de agosto forjó al nuevo campeón de la Superliga.

El certamen local comenzó unos días después del 0-0 en el Cilindro, donde la Academia desperdició la chance de imponerse ante River, que había quedado muy temprano con 10 por la expulsión de Ponzio. Es verdad que había sumado siete de los primeros nueve puntos y no tenía puntaje ideal por el insólito empate en Tucumán, en el que superaba 2-0 con tranquilidad a Atlético y casi lo pierde en el final. Pero la cabeza estaba puesta en la revancha con el Millonario.

Gustavo Bou volvía al club para ocupar el lugar que había dejado Lautaro Martínez; Gabriel Arias, para reemplazar a Musso en el arco; Chelo Díaz y Eugenio Mena para darle nivel internacional al plantel; había sumado a Mauricio Martínez, pero lo perdió en la pretemporada por una rotura de ligamentos; incorporó además a Pol Fernández y Jonathan Cristaldo. Tenía a Licha López, a Centurión, a Saravia, a Donatti, Orban, Sigali, Neri Cardozo. Un plantel para soñar con los octavos de final y más allá, pero que no estuvo a la altura y jamás pudo contrarrestar otro planteo perfecto de Gallardo.

La imagen de Centu expulsado, la pelea con Enzo Pérez y su gesto de la camiseta de Boca terminaba de completar esa jornada que no quedó en el olvido, porque fue el impulso para crecer. Con una sola competencia por delante, eliminado además por el ignoto Sarmiento de Resistencia en la Copa Argentina, se propuso dejar todo en la Superliga. Y lo logró. Ganó sus siguientes cuatro partidos en fila, le volvieron a empatar luego de estar en ventaja por dos ante Boca y sufrió ante San Martín de Tucumán, pero se volvió a levantar y logró 16 de los restantes 18 puntos del año, para cerrar el 2018 como líder cómodo.

Fue tan grande el deseo de ganar la Superliga que ni siquiera se propuso dar pelea en la Copa Sudamericana, la cual afrontó con suplentes y perdió por penales ante Corinthians. La vuelta olímpica, esa que tanto esperó hasta 2001 y que repitió en el 2014 estaba a la vuelta de la esquina. River volvió a meterse en el camino, le ganó 2-0 en Núñez y revivió algunos fantasmas, acompañados del gran andar de Defensa y Justicia hasta su caída en Paraná. Pero todo quedó atrás con el festejo en el clásico como visitante y la nueva racha ganadora

La espina de ese 29 de agosto ya no duele tanto. Tal vez la única forma de vengarse sea volver a jugar ante el Millonario en un duelo copero, pero aquellas disculpas a los hinchas por "la actitud" de ese partido ya fueron aceptadas de la mejor forma posible: con una nueva estrella en el pecho, que se empezó a grabar a partir de una de las caídas más dolorosas de los últimos tiempos del club.