Cruz Azul tiene más corazón que América

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Cruz Azul saltó al campo del Estadio Azteca como local e hizo valer su condición sobre un América poco creativo.

La localía no fue solo una cuestión administrativa esta Jornada 13 para el Cruz Azul. La Máquina saltó al campo del Coloso de Santa Úrsula y devoró a un América que, aunque tuvo destellos de buen futbol , en eso se quedo. Los Celestes, por primera vez en muchos años, mostraron más corazón que las Águilas.

Muchas críticas recibió Robert Dante Siboldi por su llegada a la Noria y durante las primeras semanas se le complicó impregnar su estilo en un Cruz Azul con un estado anímico bastante bajo. Por su parte, Miguel Herrera y su ya conocido trabajo con el América que, aunque no está en su mejor momento futbolístico, tiene la capacidad de destacar en partidos importantes.

El  Clásico Joven dio inicio en un Azteca que acobijó al equipo que lleva más de 50 años siendo local , pero que hoy saltó como el visitante. Sin embargo, fue el conjunto celeste el que propuso el ritmo del juego y le dio resultados, ya que al minuto 16 se puso arriba en el marcador con gol de Julio César Domínguez. Más allá del tanto, lo notable fue el festejo, en el cual se vio a un equipo unido y con hambre de victoria.

Cinco minutos después, Caraglio remató de cabeza y Ochoa salvó a los suyos con una atajada que nos recordó los mejores momentos del guardameta azulcrema. Antes de irse al descanso, Rodríguez y Martín le dieron la vuelta al marcador, pero se vislumbraba un Cruz Azul insatisfecho con el marcador.

La magia del medio tiempo

A pesar de ir abajo en el marcador, la Máquina nunca bajó la cabeza y constantemente peleó la pelota con fiereza. Dichas acciones provocaron la abrupta expulsión de Roger Martínez al 51' y no desaprovecharon su ventaja numérica. Tan solo dos minutos después, el de siempre, Pablo Aguilar, venció a Guillermo Ochoa con un remate de cabeza. Los Celestes aprovecharon una de las debilidades más notorias del arquero para emparejar los cartones.

En cuestión de nueve minutos, los dirigidos por Siboldi anotaron gracias a Roberto Alvarado y una magestuosa hazaña por parte de Orbelín Pineda que dejó a Paco Memo de rodillas. Hambre de más y voluntad caracterizaron al Cruz Azul para la segunda mitad. 

La cereza en el pastel llegó al 75' gracias al Cabecita Rodríguez , quien entró al área, sacó a Ochoa y simplemente 'bombeó' el esférico para colocarlo al fondo de las redes.

Cruz Azul erró al inicio en la defensa, pero compuso correctamente y jugó un clásico como se debe: con el corazón en la mano y la sangre hirviendo ante un América, frío, muy frío.

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