Carvajal: sin Cibeles pero, por fin, en un Mundial

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El lateral recibe el alta competitiva para debutar con España en un torneo grande después de las decepciones de 2014 y 2016. Un camino de espinas...

LA INTRAHISTORIA
21:20 de la noche del pasado 26 de mayo. Cuando parece que el balón se va a escapar por la línea del fondo oeste del Olímpico de Kiev, Dani Carvajal intenta salvarlo de tacón en carrera. Rondaba el minuto treinta y cinco de la final de la Champions League, y el Real Madrid todavía no se había encontrado a sí mismo sobre el césped, ante la presión del Liverpool, que acababa de perder a Salah por lesión. Era un momento clave para los blancos para intentar levantarse y Carvajal, que lo sabía, no quiso perdonar ni aquel saque de puerta… con nefastas consecuencias. Notó de inmediato un pinchazo en su pierna derecha y, atrapado por la rabia, rompió a llorar en el mismo césped ucraniano. Le dolía la pierna. Pero le dolía más el alma. No sólo supo de inmediato que se perdía lo que quedaba de final. También presintió que se perdía el Mundial con España. Otra vez.

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Y es que en 2016, al defensa de Leganés le pasó exactamente lo mismo. Entonces era en Milán, ante el Atlético, pero también en una final de Champions. Y también antes del descanso. Y a las puertas de un torneo mayor con la Selección Española. En ese caso, la EURO de Francia. El que iba a ser, por fin, su debut en un torneo internacional. A sus 26 años, queda el poso de que Carvajal lleva toda la vida asentado en la élite del fútbol después de haber levantado quince títulos. Pero ni en una EURO ni en un Mundial han podido disfrutar todavía de su talento y su pundonor. 

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Cuando llegó el Mundial de Brasil en 2014, Carvajal todavía contaba con apenas 22 años y una única temporada en el primer equipo del Real Madrid. Y Vicente Del Bosque contó entonces con Juanfran para el flanco derecho (y con sólo siete defensas), al que ya había llevado a la Eurocopa 2012. Pese a la buena temporada de Carvajal, coronada con la Décima Champions, aquella decisión técnica hirió, pero siempre se pensó que la proyección del defensa le llevaría a jugar muchos otros Mundiales en su carrera. Cuando se perdió la EURO 2016 y también cayó lesionado en Kiev, todo el fútbol español empezó a mirar el cronómetro ante un Carvajal ‘gafado’ al que La Roja siembre acababa sacándole los colores. El reloj empezaba a tener más arena en el sótano que en la planta principal.

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Aquel mismo sábado de la final de Kiev, pero rondando la medianoche, se pudo ver ya a un Carvajal algo más sonriente, eso sí. Las primeras exploraciones en el vestuario del Olímpico dejaban intuir que su lesión no era tan grave como se podría pensar. La procesión la llevaba por dentro, pero no podía evitar una doble mueca de satisfacción al atravesar la zona mixta. Por la que era su cuarta Champions League, y porque mantenía un hilo de esperanza después de una noche de claroscuros. Al descanso del partido le hubiera pedido el divorcio al fútbol. Seguro. Tras el pitido final, buscaba conservar los lazos que le unían al balompié con más fuerzas que nunca. Y éste le correspondió apenas dos días más tarde.

Tras pasar pruebas más exhaustivas en el hospital, a Carvajal se le diagnosticó una rotura fibrilar en el músculo semitendinoso de su pierna derecha. Esto es, una lesión de dos o tres semanas de baja, cuando en aquel entonces quedaban dieciocho días para el debut en el Mundial de Rusia. La decisión estaba en manos del entonces seleccionador Julen Lopetegui, que le incluyó en la lista de convocados de la Selección Española. Primera prueba de fuego superada. La siguiente llegó el día 14 de julio, veinticuatro horas antes del debut ante Portugal: el plazo límite que marca FIFA para poder hacer un cambio a cualquier selección. Tanto Rodri como Jesús Vallejo estaban en Krasnodar por si Carvajal no terminaba de recuperarse. Pero no fue necesario. El día 12, Carvajal ya estaba entrenando con el resto del equipo. Segunda prueba de fuego superada con éxito.

Una vez demostrado que podía recuperarse a tiempo, a Carvajal le quedaba la parte más complicada después del tirón inicial: demostrar que realmente podía estar al 100%. Su tercera y última prueba de fuego hasta el ansiado debut en un torneo grande con la Selección Española, seis años después de ingresar en la flor y nata del fútbol europeo. Y según confesó Fernando Hierro en rueda de prensa este martes, Carvajal está listo: “Está bien. Lleva mucho tiempo entrenando con el grupo. Su recuperación es fantástica. Está disponible”. Sin que haya confirmación oficial de que jugará ante Irán este miércoles, Daniel ya ha visto la bandera verde definitiva 23 días después de caer lesionado. Cuatro años después de su primera decepción ‘mundial’ con España. Y toda una vida detrás de ese momento de debutar. Se quedó incluso sin ir a Cibeles a celebrar la Decimotercera por reposar su magullada pierna. Y desde entonces ha trabajado “como nunca”, según confiesa él mismo. La recompensa está más cerca que nunca. Por fin.

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