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Boca Juniors

Bebelo Reynoso, el pibe que se crió a los tiros

1:49 p. m. COT 21/03/19
Emanuel Reynoso Boca Godoy Cruz Superliga Fecha 17
El joven que recibió un disparo en su pierna zurda hace cinco años y que hoy brilla en el Boca de Alfaro.

Cuentan que después de que Talleres le ganara a Boca , Guillermo y Gustavo Barros Schelotto le urgieron a Daniel Angelici incorporar al zurdo que había vuelto loca a la defensa de su equipo. Aquel 19 de marzo de 2017, Emanuel Reynoso enmudeció a La Bombonera con una gran actuación (una asistencia y un gol). Casi un año más tarde, pudo ponerse por primera la misma camiseta que alguna vez vistió su ídolo, Juan Román Riquelme.

La historia de Bebelo comienza en el barrio Ituzaingó, en las afueras de Córdoba Capital. Allí, jugaba en las calles de tierra y en los clubes de barrio, hasta que a los 15, Talleres puso el ojo en él. Entre 2011 y 2013, Rey, como le dicen en su provincia natal, la rompía en inferiores y se asomaba como una de las tantas joyitas que produce el fútbol argentino. Pero en marzo de 2014 ocurrió lo inesperado: dos delincuentes intentaron robarle la moto con la que había ido a buscar a un amigo y, tras intentar defenderse, recibió un balazo en la rodilla izquierda .

El epílogo de la historia ya es conocido: seis meses después del disparo, en octubre de 2014, debutó en la Primera de la T, en el Torneo Argentino A. Dos años más tarde, en 2016, ya era una pieza fundamental en el conjunto de Darío Kudelka que consiguió el ascenso a la máxima categoría. Sin embargo, en mayo de 2017, justo antes del clásico ante Belgrano, se vio involucrado en un tiroteo en un barrio de Córdoba capital . Un hecho que casi le cuesta su llegada la institución de La Ribera.

"Me he criado viendo tiroteos con la policía, a pibes que entraban corriendo y la policía persiguiéndolos. Tengo amigos que roban, otros que están presos y me llaman desde la cárcel, y otros con problemas con las drogas. Sé que me perjudica, pero se me hace difícil no ir. Pasan dos días y extraño ", reconoce Reynoso. Para él, sigue siendo difícil separarse de aquella infancia de lucha junto a Mary, su mamá, vendiendo pan horneado. Y es que aquel pibe que hacía changas para pagarse el cospel -el colectivo- para ir a entrenar sigue siendo el mismo que ahora conduce al conjunto de Alfaro.