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Chile, el escenario del único gol olímpico en un Mundial

Acto de precisión, elegancia, potencia y clase. Ésas son algunas de las características que tiene el poco habitual "gol olímpico", aquel lanzamiento de esquina que se mete en el arco rival sin que nadie la toque, sólo la caricia de la red para dar paso al grito de gol.

Tan poco habitual es que, en la rica historia de los Mundiales, sólo un equipo tuvo la posibilidad de festejarlo. Se trata de Colombia, que dio fe en la Copa del Mundo de 1962 de que no es imposible.

Fue contra la U.R.S.S. En frente, los "cafeteros" tenían a la "araña negra" Lev Yashin, considerado uno de los mejores arqueros del mundo, sin embargo en la otra esquina del cuadrilatero, Marcos Coll a los 23 minutos del segundo tiempo sirvió el tiro de esquina que picó una vez para luego colarse en el arco de la Unión Soviética.

No es solamente un gol común y corriente, puesto que significó el 4-2 del partido, descontando para Colombia que caía con goleada incluida. El grito de Coll significó el segundo paso para que luego pudieran empatar el partido en el estadio Carlos Dittborn en la ciudad de Arica.

Además, el Mundial de 1962 marcó la primera clasificación de Colombia a una cita mundialista, donde dio la sorpresa al sacarle puntos a los soviéticos, rival de temer en la época, y siendo también -hasta el día de hoy- el único gol olímpico anotado en la historia de los mundiales.