La increíble historia de Sava y los antifaces

Empezó en un clásico entre Gimnasia y Estudiantes, pero lo llevó a Inglaterra y en Fulham se volvió una leyenda.

El 6 de octubre de 2002, en un clásico entre Fulham y Charlton, Facundo Sava hizo un gol clave para el clásico londinense. Pero eso no fue lo que lo dejó como leyenda en el club inglés. Lo raro fue que festejó el tanto, siendo un desconocido, con un antifaz. La historia quedó grabada en los fanáticos. Él lo relata:

"La historia del antifaz empezó en Gimnasia de La Plata. Estaba Fernando Gatti, un compañero, e íbamos a jugar un clásico y me dijo: "Tenés que festejar los goles de manera más divertida". Y para ese día me trajo una guirnalda y un antifaz. Me los dio y yo dije qué hago con esto. La guirnalda ni loco. El antifaz me lo puse en la media y me olvidé mientras jugaba que lo tenía. Pero sobre la hora hice el gol del 3-2. Imaginate: sobre la hora, un clásico, con lluvia y metí el 3-2. Me acordé del antifaz y me lo puse. Y ahí la gente me empezó a mandar antifaces y al partido siguiente se vendieron 10 mil antifaces en la cancha. Fue toda una revolución ese antifaz. 

"Después la gente me empezó a mandar antifaces. No sé si ahora lo volvería a poner. Hoy no sé si volvería a hacerlo. Son épocas en la vida. No me los volví a poner. En Racing una vez me tiraron una máscara de un luchador de 100% lucha que después me llamó".

"Cuando me fui a Inglaterra, un día hice un gol y me lo puse. Las opiniones fueron de todos los colores. Hubo algunos que me mataron y otros que no. Yo respeto todas las opiniones. En ese momento hice lo que para mí era lo mejor. Disfrutar una situación de un gol y nada más. Nunca busqué nada con eso. Era divertirse. En el Fulham, los antifaces me los empezó a hacer una chica que los hacía caseros. Todas las semanas me mandaba uno distinto. A mucha gente le ponía contenta".