El particular vínculo entre Messi y Tevez, dos iguales opuestos

Los argentinos, las grandes figuras del equipo de Martino, tienen una historia en común, aunque no son grandes amigos.

El momento fue la Copa América de 2011. Tras ese torneo, Argentina, como Selección, cambió su rumbo: Julio Grondona echó a Sergio Batista, llamó por teléfono a Alejandro Sabella para ofrecerle el cargo y, al instante, el entrenador aceptó, con una condición: poder reunirse rápidamente con Javier Mascherano. El deseo fue orden. Se juntaron y Sabella le pidió al volante central de la Selección que, por favor, dejara de ser el capitán de Argentina y le dejara ese lugar a Messi, algo que Mascherano aceptó al instante, sin quejas y respirando hondo. También, el técnico decidió que ya no tendría en cuenta a Carlos Tevez. Esa fue la grieta: uno quedó a cargo del grupo, el otro, afuera. 

Carlos Tevez y Lionel Messi tienen vidas parecidas, pero distintas maneras de afrontarlas. A su manera, los dos son argentinos, pero expresan con distinta impronta su pasaporte. Tevez saltó a la fama en el fútbol argentino y es ídolo de Boca. Hasta llegó a asegurar que era mejor estar en el club de sus amores que en el equipo nacional. Messi nunca pisó el fútbol argentino, es ídolo en Barcelona y, pese a que lo tentaron, de chico, con nacionalizarse, siempre eligió el escudo de la AFA. Tevez ganó títulos en casi todos los clubes donde jugó, aunque en todos afrontó problemas con entrenadores o con compañeros. Messi ganó todo lo ganable en Barcelona, no suele tener conflictos, aunque su carácter es de piedra y puede enojarse con quien sea. 

Ese último punto es lo que los iguala: los dos, como las grandes bestias del deporte mundial, desde Federer a Nadal, desde Jordan hasta Kobe Bryant, se obsesionan con ganar.

En un grupo de Selección donde la amistad entre los convocados ha sido clave, el de Juventus nunca logró ser parte del círculo compinche formado por Messi, Ezequiel Lavezzi, Javier Mascherano, Sergio Agüero, Pablo Zabaleta y compañía. Se enfrentaron en la final de la Champions League, compartieron el plantel de la Copa América 2015 y vuelven a estar juntos en la gira por los Estados Unidos. Sin enemistades, pero sin amistades.

El 3-1 en Berlín en junio no fue la primera vez que Tevez y Messi se vieron las caras en una final de Champions League. Ya se habían cruzado el 27 de mayo de 2009, en el estadio Olímpico de Roma. Barcelona venció 2-0 a Manchester United. El Apache ingresó en el entretiempo, cuando su equipo ya perdía 1-0 por un tanto de Samuel Eto'o. Pero no pudo hacer demasiado: Messi, a los 25 del segundo tiempo, escribió uno de los mejores capítulos de su carrera como futbolista. Frente a Van der Saar, le picó una bola con la cabeza y lo dejó fuera de combate. Hizo historia.

Tevez y Messi coincidieron en la Selección en varias competiciones, pero no terminaron de hacer historia. Compartieron plantel en el Mundial 2006 y en 2010. Quizás, la peor experiencia juntos, la que terminó con construir una grieta entre ambos, fue la Copa América 2011, un torneo por demás traumático para Leo, a quien se responsabilizó de la derrota del conjunto de Sergio Batista en los cuartos de final -además, ganó un solo partido en esa edición, contra los juveniles de Costa Rica-, aunque no fuera tan así. En ese momento, entre estos dos personajes que se llevaban bien entre sí pero no eran amigos, se construyó un grieta: como los dos referentes, la gente se inclinó por uno o por el otro. Y, por carisma, Tevez quedó mejor posicionado.

Pero en el juego conquista a la gente sólo el que regala magia y, con Tevez fuera, la argentinidad terminó de enamorarse de Messi. El subcampeonato del mundo en Brasil cambió la óptica hasta ese momento. Ya nada fue lo mismo, pero con la llegada de Tata Martino todo volvió a su inicio. Aunque el tiempo sana heridas y -según fuentes internas- las aguas después de la Copa América de Chile estarían mansas.