Tensión, alcohol y cargadas: el peligroso cruce entre argentinos y brasileños

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Después del empate entre el equipo de Sampaoli e Islandia se dieron varios cruces entre hinchas. Entre el color del Mundial y el peligro.

Lo más lógico hubiera sido que los islandeses enloquecieran a la salida del estadio del CSKA de Moscú, tras el histórico empate ante la Selección argentina, en el primer partido del Grupo D del Mundial Rusia 2018. Pero nada de eso. Quizás porque ya estaban muy cansados, probablemente porque habían tomado mucho alcohol o simplemente porque son muy fríos, estaban tranquilos. Los que estuvieron de fiesta fueron los brasileños.

No eran muchos, porque Brasil juega mañana en Rostov, en su debut del Mundial, ante Suiza, y la mayoría de sus compatriotas ya están en esa ciudad. Pero los pocos que estuvieron lo vivieron como una verdadera fiesta. La fiesta que no esperaban. "Messi nao tem Copa, quem tem Copa e Vampeta (Messi no tiene Copa, el que tiene la Copa es Vampeta)", fue uno de los primeros gritos. Después, el famoso canto de "Mil gols". No tenían intención de ser disimulados. No pretendían cantar por lo bajo. Querían que todos los vieran, especialmente los argentinos.

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Algunos de los argentinos que salían del estadio, llenos de frustración por el 1-1, lo tomaron como una parte de lo que hay que bancarse en un Mundial. Otros, con vasos vacíos de cerveza que cargaban como trofeos de guerra, no lo toleraron. "¡Rajá de acá porque cobrás, brasilero!", dijo uno. "¡¿Qué vienen a hacer acá?! ¿!Qué vienen a hacer acá?!", gritó otro. 

Varios hinchas se pusieron cara a cara y solo no pasó nada porque los brasileños, mucho más relajados, decidieron separar y alejarse en vez de confrontar. 

"Tranquilos, argentinos. Ustedes están muy estresados porque empataron, lo entiendo. Porque ganaron solo dos Mundiales y Brasil cinco, lo entiendo. Pero tranquilos", decía un brasileño con la camiseta de su país puesta y una sonrisa pícara que soportaba la mirada de los argentinos que acechaban listos para que volara el primer golpe. Al final, todo terminó en cargadas.

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