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Uruguay

Historia de la táctica: Uruguay '30, la famosa pirámide invertida

13:38 CLT 04-06-18
Uruguay-Argentina 1930
La selección charrúa se adjudicó la primera Copa del Mundo con el habitual 2-3-5 de la época.

ANÁLISIS TÁCTICO


El fútbol moderno se apoya tanto en el apartado físico como en el táctico. A lo largo de la historia de los Mundiales fueron perfeccionándose ambos apartados. Primero le correspondió a la pizarra, aunque en las cuatro primeras ediciones apenas hubiera un cambio drástico en el dibujo, jugando todas las selecciones con el tradicional 2-3-5, con forma de pirámide invertida y tremendamente ofensivo.

Entre 1930 y 1950 solo hubo cuatro ediciones de la Copa del Mundo. Pese a los veinte años de distancia entre la cita de Uruguay 1930 y Brasil 1950, las tácticas apenas sufrieron variaciones, después de haber mutado del 2-2-6 inicial al 2-3-5 a causa del cambio en la regla del fuera de juego y con el objetivo de fortalecer tanto el centro del campo como de estar pendiente de la marca del atacante centro rival. Esa posición, denominada ‘centre-half’ era la clave de este nuevo esquema.

El 'centre-half', o mediocampista central, era un '5' que no solo respaldaba a su defensa, también lanzaba los ataques y fortalecía la medular. Era el auténtico líder del campo; el marsical.

La variante que aplicaron tanto Argentina como Uruguay al 2-3-5 era el hecho de que los dos interiores de la delantera bajaban su posición, transformando el dibujo en una especie de 2-3-4-1 ó 3-2-4-1, según si el 'centre-half' retrasara o adelantara su posición. En ambos casos se daba la circunstancia de que todos los equipos terminaban con cinco futbolistas defendiendo y otros tantos atacando. El balón había echado a rodar y la táctica en el fútbol había nacido para marcar el camino hacia el éxito.