Hernán Barcos, el trotamundos del fútbol que llegó a la Selección argentina y sueña con eliminar a Boca

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Vinnicius Silva/Cruzeiro/Divulgação
El delantero de 34 años, una de las incorporaciones de Cruzeiro para la segunda fase de la Libertadores, acumula 15 clubes a lo largo de su carrera.

Hernán Barcos no es profeta en su tierra. Con una larga trayectoria que incluye pasos por 15 clubes y siete países diferentes y hasta cuatro partidos en la Selección argentina, el cordobés es ídolo absoluto en Ecuador, reconocido en Brasil, respetado en todo Sudamérica y recordado como estrella en China. A mediados de año, Cruzeiro lo contrató para disputar la fase eliminatoria de la Copa Libertadores luego de que marcara 37 goles en un año y medio en Liga de Quito y demostrase que, a los 34 años, sigue más vigente que nunca. Sin embargo, el delantero nunca pudo brillar en el fútbol argentino.

El Pirata se formó en las inferiores de Racing y los que conocen como nadie el Predio Tita Mattiussi, ese sueño construido desde cero por un grupo de hinchas en el momento más oscuro de la historia de la Academia, aseguran que es el mejor delantero que pasó por esas canchas hasta la aparición de Lautaro Martínez. Sin embargo, a pesar de las expectativas que despertó en Avellaneda durante sus años formativos, Barcos nunca logró asentarse en la Primera del club: después de debutar el 13 de agosto de 2004 en un 1-0 sobre a Argentinos Juniors en el que reemplazó a Lisandro López a 5 minutos del final, apenas jugó otros dos partidos con la camiseta celeste y blanca.

Después de pasar a préstamo por Guaraní de Paraguay, Olmedo de Ecuador y Estrella Roja de Belgrado, en 2008 llegó a Huracán, donde tampoco logró destacarse: durante el único semestre que pasó en el Globo, jugó 17 partidos en el torneo Apertura y marcó apenas 3 goles. Entonces, Racing volvería a cederlo a préstamo, esta vez a China, donde todavía no se manejaban los valores multimillonarios de los últimos años: después de pasar seis meses en Shanghai Shenhua, su explosión se daría en Shenzhen Ruby, donde en el segundo semestre de 2009 convirtió 14 tantos en 14 partidos.

Con 25 años y pasos por cinco países diferentes, Barcos parecía listo para tener su chance en la Academia, pero en Avellaneda tenían otros planes. A principio de 2010, la Academia haría una fuerte inversión para contratar a un Claudio Bieler que venía de hacer 45 goles en dos años y se acababa de consagrar como la gran figura en el título de Liga de Quito en la Copa Sudamericana: el cordobés ingresaría en la negociación como parte de pago por el pase del Taca. Nadie imaginaba que el grandote de 1,89 metros encontraría su lugar en la altura: en su primer año en el club se consagraría campeón local y sería premiado como el mejor delantero del torneo y en el segundo quedaría seleccionado en el equipo ideal de América en la tradicional encuesta del diario uruguayo El País. Dos temporadas y 54 goles después, Palmeiras pagaría 3 millones de dólares por su ficha.

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Acostumbrado a los cambios de aire, el nivel del Pirata no mermó ni un poco en su nuevo club: tan bueno fue su rendimiento en Palmeiras durante 2012 que en septiembre Alejandro Sabella lo convocaría para disputar el Superclásico de las Américas frente a Brasil, en un partido en el que sólo podían ser citados futbolistas que actuaran en alguno de los dos países. Un mes después tendría su primera vez por los puntos: el 12 de octubre ingresó en reemplazo de Gonzalo Higuaín en un 3-0 sobre Uruguay por las Eliminatorias y cinco días después sumaría otro puñado de minutos en Santiago frente a Chile. La revancha frente a la Verdeamarela en noviembre, en La Bombonera, sería su última ocasión con la Albiceleste.

Para 2013 sería transferido a Gremio, donde también superó la barrera de los 30 goles antes de irse nuevamente a China a principios de 2015. Y cuando parecía que, a los 30 años, su llama empezaba a extinguirse de a poco, los 15 tantos que anotó en 29 encuentros en Tianjin Teda le dieron la chance de volver a Europa tras su frustrado paso por Estrella Roja casi una década antes: Sporting de Lisboa lo contrató a principios de 2016 y le firmó contrato por un año y medio, pero su rendimiento estuvo muy lejos de ser el esperado  y luego de apenas 8 partidos y ningún grito el club portugués lo envió a préstamo a Vélez.

Con mucha más experiencia y renombre en relación a lo que habían sido sus pasos por Racing y Huracán, Barcos tenía su tercera chance en el país. Tampoco resultó: en un Fortín lleno de pibes y con problemas con el descenso, apenas marcó dos goles en 11 presentaciones y se fue en silencio nuevamente rumbo a Liga de Quito, donde relanzaría su carrera antes de llegar a Cruzeiro, donde sueña con eliminar a Boca de la Copa Libertadores.

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