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Griezmann, Messi y lo que el Mundial esconde

05:00 CLST 21-11-18
Antoine Griezmann France 2018
A pesar de que el rosarino triplique los goles del francés y duplique la presencia en los goles de su equipo Griezmann es favorito al Balón de Oro.


OPINIÓN

Antoine Griezmann sigue sin aguantar la comparación con Leo Messi a pesar de que tiene al alcance de su mano convertirse en el sucesor del rosarino y Cristiano Ronaldo tras una década repartiéndose el Balón de Oro. Según ha trascendido esta semana France Football ya se ha desplazado a Madrid para realizar las fotografías que ilustrarán el evento. Es ya una evidencia que la cosa anda entre el francés, campeón del mundo con Francia, y Luka Modric, líder de la Croacia que le plantó cara en la final y del Real Madrid que ganó la Champions League. El doblete de Leo Messi y su Bota de Oro apenas le sirvieron al rosarino para ser quinto en el Goal50 que se llevó el croata hace pocos días. Sin embargo, el momento que viven todos ellos en los albores de la visita del Barcelona al Atlético del próximo sábado pone de manifiesto que por lo menos el francés anda muy lejos de "comer en la mesa de Messi", según se regodeó al inicio de la temporada.

Es evidente que ganar la Copa del Mundo -sin ser siquiera el jugador más destacado del equipo, mérito que por rendimiento recae en Kylian Mbappé- convierte en candidato a cualquiera capaz de vender camisetas por miles y Griezmann sería un mucho más que digno sucesor a la década argentino-portuguesa si realmente hubiera presentado una hoja de servicios superior a la de Messi o Ronaldo. Pero no lo ha hecho ni en el Atlético ni en Francia donde, igual que el ex del Real Madrid en 2016 -cuando se hizo con el Balón de Oro tras proclamarse campeón de Europa con el club blanco y de la Eurocopa con su selección tras una aportación que rozaba lo paupérrimo-, ha ejercido de secundario de lujo la mayoría de las veces.

Otra cosa es que el rosarino haya acostumbrado al personal a un rendimiento sobrehumano y cuando ha bajado un pelín el listón, aun estando notablemente por encima del resto en cuanto a goles, capacidad de juego y asistencias, y sin obviar el tristísimo papel de la selección argentina en el Mundial, haya quien piense que Messi, capaz de muchísimo más, no deba ganar el que sería su sexto galardón, algo que nadie ha logrado jamás.

O puede que, como el propio Messi no se cansa de repetir, haya que someter los éxitos individuales a los éxitos colectivos, porque emanan precisamente de ellos. En otras palabras, para volver a ver a Messi levantando otro Balón de Oro no es suficiente con ganar campeonatos y ser el máximo goleador del continente sino que debe ganar uno de los grandes títulos del fútbol internacional y con partidos como el del Betis será imposible aunque metiera dos goles. El Barcelona al completo debe recuperar ante el Atlético la tensión perdida entonces porque Messi no puede hacerlo todo solo y aunque este año puede que ya sea tarde para pensar en Balones de Oro y sucedáneos, solo el buen hacer del equipo devolverán al club y al rosarino al sitio al que siguen aspirando. Mientras ello no suceda que nadie se extrañe que jugadores de menos calidad y con un rendimiento claramente inferior superen a Messi.