"¿Griezmann está triste? Que prepare palomitas"

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(C)Getty Images
El corresponsal de Goal en Barcelona resume el sentir del Camp Nou ante la posibilidad de que el francés se ponga a tiro del club azulgrana.


OPINIÓN

Donde las dan, las toman. Es una máxima que Antoine Griezmann no tiene demasiado clara teniendo en cuenta el desplante que realizó ante un club que había apostado de forma multimillonaria por él, dispuesto a pagar 100 millones de euros de cláusula y a mejorarle un sueldo ya de por sí inmoral, para luego ridiculizarle en público. Puede entenderse que quisiera seguir en su club, solo faltaría, incluso puede entenderse que no supiera ganarse a la afición del Atlético sin necesidad de avergonzar a quien había creído en él. Por lo tanto, también es fácil comprender que ahora el Barcelona se comporte como si escuchara la lluvia cuando Griezmann se lamenta por la enésima eliminación del cuadro colchonero en competición europea.

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Porque el niño se ha dado cuenta de que se equivocó y ahora patalea, como lo hacía Cristiano Ronaldo cuando, siendo santo y seña del Manchester United subcampeón de Europa, lloriqueaba y aseguraba sentirse "como un esclavo" cuando el club inglés rechazaba las ofertas del Real Madrid hace nueve años. El Barcelona se buscó la vida en verano y meses después ha logrado llevarse a la joya del fútbol europeo, Frenkie De Jong, ante la aristocracia y la burguesía del fútbol mundial, incapaz de frenar la operación ni cubriendo al holandés de dinero. El Barcelona, pues, ya no necesita baños de autoestima ni cromos porque ya los tiene. Sin olvidar que busca un delantero centro, no un segunda punta como Griezmann.

Así que lo mejor es tomarse las cosas con humor. El escenario ideal, por aquello de expresarse en la misma lengua que el soberbio delantero francés, sería hablar con Gerard Piqué y su productora, la misma que produjo el bochornoso documental 'La Decisión' en el que Griezmann se presentaba como un Hamlet millennial mientras deshojaba la margarita de la decisión de su vida, y que empezara a rodar y a generar incertidumbre en el jugador colchonero desde ya mismo. Igualmente conveniente sería avisar a Samuel Umtiti y sentarle junto a Griezmann, prepararles medio kilo de palomitas y recordarles, tras el chasco que habrán acabado de ver en la televisión, que con el Barcelona no se juega.

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