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Copa del Mundo

ENCICLOPEDIA MUNDIALISTA: Estados Unidos '94, el Mundial al que le cortaron las piernas

08:55 CLT 29-05-18
Diego Maradona Argentina World Cup 1994
El asesinato de Escobar, el codazo de Tassotti a Luis Enrique, el record de Milla, la Bulgaria de Stoichkov y el inesperado adiós de Maradona.

Si Jesús resucitó al tercer día, Dios lo hizo al tercer año. Tras la polémica suspensión de 1991 cuando jugaba para el Nápoles , Diego Maradona fue nuevamente el centro de las miradas en el campeonato de Estados Unidos 1994, signado por el escaso vuelo futbolístico y alcanzado por el Brasil de Romario, Bebeto y compañía.

El 4 de julio de 1988 se decidió que fueran los norteamericanos los encargados de realizar la cita ecuménica, algo así como pedirle  a Ruanda o Argelia que organicen un Mundial de Tango. La votación fue 10 sufragios a favor de los Estados Unidos, contra siete para Marruecos y  dos para Brasil. Del primer Mundial que otorgaría tres puntos al ganador de cada partido participaron trece selecciones europeas, seis americanas, tres africanas, Corea del Sur y Arabia Saudita.

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Para éste torneo la FIFA implementó la posibilidad de realizar un tercer cambio: dos jugadores de campo y el portero. Así, el 19 de junio, durante el Bélgica - Marruecos (1-0), el delantero belga Weber cayó sobre el guardameta marroquí Azmi, quien no pudo continuar el encuentro y fue reemplazado por Alaoui, convirtiéndose en el primer tercer cambio de la historia de los Mundiales.

El Rose Bowl, postal del Mundial '94. Allí se jugaría la final del certamen.

Cuando el fútbol mata

La mascota oficial fue Striker, un simpático perro vestido de jugador de fútbol que no logró contagiar al público local. Con ese panorama, era Maradona el encargado de venderle a un país consumista como pocos lo que hasta entonces no compraba en cantidad. Pero cuando el 10 argentino salió del campo de la mano de la señorita vestida de blanco tras jugar con Nigeria –apenas el segundo partido-, al torneo le cortaron las piernas . ¿Estarían los yanquis condenados a vivir del Super Tazón del Fútbol Americano, los Play Off de la NBA y el fast food?  

Al astro se le detectó efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina -cinco sustancias químicas que tienen efectos estimulantes y ayudan a perder peso- en el control antidoping y la mayor cuota de talento del campeonato moría antes de llegar a octavos de final. Con ella se desvanecía una vez más el sueño argentino, cuyo prematuro golpe letal se lo propinó Rumania en aquella instancia (3-2). Además, a Maradona la FIFA le suspendería por 15 meses.

Tras jugar contra Nigeria, a Maradona le 'cortarían' las piernas.

Con respecto a esto último, el presidente Joao Havelange declaró: “Los Estados Unidos gastan cincuenta mil millones de dólares por año para combatir la drogadicción, ¿ustedes creen que nosotros podríamos dejar pasar un caso como éste?... siempre tuvimos una actitud paternal hacia Diego Maradona, que incluso podría ser mi nieto. Tratamos de protegerlo y conservarlo para que siguiera jugando porque es el mejor del mundo, pero volvió a tomar estupefacientes o lo que fuera, y ahí está lo que ocurrió... Lo de Maradona fue una gran decepción, porque pensamos que ya había superado esos problemas... Es lógico que Diego Maradona ahora nos critique, porque un criminal siempre se vuelve contra el juez o el jurado que lo condenó...”.

LAS LÁGRIMAS DE MARADONA EN ITALIA 1990 

El Mundial de 1994 dejó otra muerte pero literal, la de Andrés Escobar. El defensa colombiano fue asesinado en su regreso al país cafetero por el autogol frente a  Estados Unidos, lo que le costó la eliminación al conjunto sudamericano en primera ronda. Al entierro de Escobar asistieron más de 120 mil personas, incluido el presidente de Colombia, César Gaviria. El equipo de Francisco Pancho Maturana llegaba como uno de los candidatos por sus antecedentes inmediatos –por caso el 0-5 en Buenos Aires-, pero inexplicablemente el cartel de favorito le duró muy poco.

Colombia no dio la talla. Valderrama era una de las figuras,

De sorpresas y decepciones

En voz baja y sin hacer ruido se despedía rapidito la campeona, Alemania. Acostumbrada a pasar un mes entero en la cita máxima, esta vez debió marcharse en cuartos de final tras perder 1-2 con Bulgaria. La sorprendente y hasta entonces ignota Nigeria aportó el atrevimiento propio de los equipos africanos y alcanzó un digno noveno puesto.

Italia dependía demasiado de cómo se levantara su pieza clave, Roberto Baggio, y por eso llegó a los tumbos al partido decisivo. Suecia, tercero, se agrandaba con algunos pero se acomplejaba con otros, como cuando se cruzó en semis con Brasil (0-1). Y Bulgaria se quedó en batacazo, aunque logró el cuarto puesto de la mano del ex barcelonista  Hristo Stoichkov, goleador del certamen con seis tantos junto al ruso Oleg Salenko, quien ostenta el record de anotaciones en un mismo partido -le hizo cinco a Camerún.

Si de los Leones Indomables se trata, Albert Roger Milla jugó el 28 de junio frente a Rusia a los 42 años y 39 días y fue el más viejo en hacerlo hasta Faryd Mondragón en 2014, aunque ese no fue el único record del delantero, pues en ese mismo partido marcó un tanto, siendo entonces el goleador más veterano de los mundiales.

Hristo Stoichkov, clave para su Bulgaria.

El Mundial de España

A Javier Clemente lo designaron entrenador de España con el fin alcanzar algo importante. La Roja se clasificó a la cita ecuménica con 19 puntos en 12 partidos (valía dos puntos cada victoria). Por el Grupo C, debió enfrentar a Alemania, Bolivia y Corea del Sur. El debut ante los asiáticos (2-2), el empate con los europeos (1-1) y el triunfo a los sudamericanos (3-1) hizo que en octavos tenga España que cruzarse con Suiza, selección a la que superó 3-0. Pero todo acabó con una derrota polémica 2-1 contra Italia en los cuartos de final. Un codazo en el área penalti de Mauro Tassotti a Luis Enrique le dejó a éste la nariz rota sin ser pitado con la pena máxima.

Pese a que muchos ven con buenos ojos la actuación de La Roja en Norteamérica, así lo vio el diario El País: “Gane o pierda, la selección española siempre pierde. No tiene belleza ni dignidad. Hace perder el amor al fútbol. Cuesta trabajo que un entrenador al que nadie ha forzado para que se ocupe de esas cosas, trate tan mal su trabajo. Un hombre de empresa apostaría por ésta clase de juego desmañado y numerable, pero no alguien que respete el fútbol. Lo que hace Clemente con la selección es convertir el trabajo en una tropelía” .


Luis Enrique sangra por el golpe de Tassotti. Toda España lo sufre: otra vez fuera.

Si, lejos de toda objetividad, el diario nacional se ensañó con el míster. Es que el Mundial generaba pasión en todos lados menos en el lugar donde transcurría. Por ejemplo en Corea del Sur, donde 25.000 trabajadores de los astilleros de la localidad de Ulsan efectuaron una huelga de tres horas para poder ver el partido ante Bolivia, pues los dueños no permitían que sus empleados vieran el cotejo.

Camino a la gloria

Carlos Alberto Parreira, entrenador brasileño, quemó todo libro o video que relatara la historia del fútbol de su país y armó el equipo de atrás para adelante, cuidando primero el cero en su propia portería. Le alcanzó para obtener el título y en consecuencia para adueñarse del trofeo Jules Rimet. Sin embargo su escuadra nunca será sinónimo de jogo bonito. Así, fueron muchos los altibajos para un campeonato con más luces fuera que dentro del campo.

Si la idea era imponer en un país de tanta cultura comercial un producto tan vendible como el deporte más popular de todos, la final no aportó lo suyo. Tanto fue así que el director técnico italiano Arrigo Sacchi resumió: “Podríamos haber jugado un día entero y no habría habido goles”. Las 95 mil almas presentes en el Rose Bowl de Los Angeles esperaron el gol que nunca llegó, algo inédito en la historia de los Mundiales, y la emoción corrió por cuenta de los penaltis.

Fue la primera en definirse desde los doce pasos, y allí prevaleció la puntería verdeamarella, ayudada por la ineficacia azurra. En Italia, el número que da mala suerte es el 17, y ellos recuerdan que en el Mundial del ´90, el que portaba la camiseta con ese número era Donadoni, quien no pudo convertir su penalti contra Argentina en la semifinal. Por tal motivo, en Estados Unidos, Donadoni optó por la 16, mientras que la 17 le correspondió a Aberigo Evani, quien se lesionó tempranamente, luego del primer partido de Italia. La maldición del número seguiría acompañando a los futbolistas italianos: la final del mundo se disputó un 17 de julio y, casualidad o no, hasta el mismísimo Roberto Baggio falló su remate...

Baggio no convierte su penalti y Brasil es campeón en Estados Unidos 1994.