El déficit de Boca que Guillermo tendrá que corregir para la Libertadores

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Prensa Boca Juniors
El Xeneize volvió a quedar afuera en un cruce mano a mano, lo que deja al Mellizo en deuda en ese apartado. Se viene la Copa...

Como en 2016, Boca se encontró con Rosario Central en la Copa Argentina. En la edición pasada fue en cuartos de final y, esta vez, en octavos. El resultado, sin embargo, fue el mismo: derrota y eliminación de una competencia que, en ambas ocasiones, era el único objetivo que quedaba en el semestre. Una espina que Guillermo Barros Schelotto no se puede sacar y que, potencialmente, puede preocuparlo de cara al gran desafío que tendrá en 2018.

Si una de las propuestas para este semestre era afianzar al plantel que disputará la próxima Copa Libertadores, el trabajo del Mellizo empieza a cosechar lo que de a poco va sembrando en el comienzo de la temporada. Por eso, el cachetazo ante el Canalla es un llamado de atención para lo que viene: una vez más, el Xeneize no logró sacar un cruce mano a mano adelante. Y si ese déficit queda ahora minimizado, no será igual dentro de algunos meses.

Si "la Libertadores arranca en octavos de final", como más de uno suele asegurar, el entrenador deberá tener mayor precacución, ya que es, hasta ahora, una instancia en la que falló más de lo que acertó. Desde su llegada al club, allá por marzo de 2016, disputó 13 cotejos en los que se ponía en juego la eliminación directa. Fueron seis victorias, tres empates y cuatro derrotas.

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PS Boca Guillermo Barros Schelotto mano a mano

Entre los tropezones se cuentan las dos caídas frente a Independiente del Valle en 2016 y las dos ante los rosarinos en las últimas ediciones del certamen local, mientras que entre los empates están los choques contra Nacional y Lanús, también por el certamen internacional y de cabotaje del año pasado. Ambos terminaron con la clasificación del conjunto de Barros Schelotto por penales. Los triunfos, sin embargo, son los más engañosos: se contabilizan los dos ante Cerro Porteño, pero también los cruces con equipos de categorías inferiores, como Güemes, Santamarina de Tandil, Gimnasia y Tiro y Guillermo Brown.

La Copa no da segundas chances y si Boca pretende disputarla hasta el final, deberá corregir los errores que cometió en instancias decisivas. 

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