El Barcelona debe recordar que nadie es campeón en la fase de grupos

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El entorno del club blaugrana ha desatado el estado de euforía tras el buen arranque en Liga y Champions pero debe imperar la calma.

OPINIÓN

El Barcelona ha comenzado la temporada de forma excepcional e incluso inesperada tras la mala imagen que mostró en la Supercopa de España y el estado de pesimismo que se instaló en el entorno del club con la marcha de Neymar al PSG y la imposibilidad de cerrar la contratación de Coutinho.

Sin embargo, tres rivales propicios en el arranque de LaLiga y dos tropiezos inesperados del Real Madrid han valido a los culés para colocarse como líderes. El proyecto de Valverde ha empezado con el viento a favor y el temporal amaina tras el verano más negro que se recordaba en el Camp Nou.

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La vuelta de la Champions League con la visita de la Juventus marcaban una prueba de nivel para el Barcelona en el calendario y aprobaron con nota. El 3-0 tuvo sabor a venganza, valió a Messi para estrenarse ante Buffon y para volver a demostrar que ha empezado la temporada en un estado de forma excepcional.

La victoria ante la 'vecchia signora' dejó otras noticias positivas al margen del nivel de Messi como son los detalles de Dembélé, que Semedo parece mejorar la banda dercha, las oportunas paradas de Ter Setegen, que Iniesta anda en un buen pico de forma o el buen tono defensivo que ha llevado a enlazar cuatro partidos sin encajar goles aunque sólo uno de ellos fue a domicilio.

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En definitiva tras las primeras semanas de competición ya llueve menos en el Barcelona y la sombra de Neymar empieza a ser menos alargada. Sin embargo, se percibe un exceso de optimismo que no ayudará a largo plazo a conseguir títulos. El curso pasado sin ir más lejos, Messi se exhibió en el 4-0 ante el Manchester City en esta misma fase de grupos y muchos pidieron para él el Balón de Oro por aquel partido.

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Sin embargo, aquella victoria fue sólo un espejismo en una mala temporada culé como lo fue el 2-3 en el Santiago Bernabéu en la recta final de LaLiga. A nadie le dan ningún título por una goleada en septiembre y mucho menos si la consigue ante una Juventus a la que le faltaban varios titulares importante en su once inicial.

Si el Barcelona se conforma con exhibiciones puntuales o victorias morales como la remontada ante el PSG, volverá a caer en la autocomplacencia que le llevó el año pasado a ganar sólo la Copa del Rey y a caer en cuartos de final de la Champions. Si eso ocurre, nadie se acordará del 3-0 a la Juventus porque nadie es campeón en la fase de grupos.

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