Cómo hará Guillermo para no tropezar con las mismas piedras que Arruabarrena

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El Mellizo quiere esquivar el derrotero de su predecesor ante el clásico rival: qué errores no debe repetir para cambiar la historia.

Si algo marcó a Boca en el último lustro han sido las derrotas ante River en los partidos mano a mano. El argumento de que el Xeneize se "achica" en las difíciles nació 2013, pero se potenció a partir del 2014 y en las eliminaciones sufridas con Rodolfo Arruabarrena en el banco. Cuatro años después, Guillermo Barros Schelotto está ante la posibilidad de resetear la historia reciente, pero ¿qué errores no debe cometer?

LAS FORMACIONES PARA LA SÚPER FINAL

En principio, el Mellizo optó por el hermetismo: así como en la era del Vasco la información solía filtrarse con mayor facilidad, el actual entrenador eligió suspender la conferencia de prensa de este miércoles y, además, jugó al misterio. Cómo formará el equipo el sábado en el Monumental es una verdadera incógnita, más allá de un puñado de nombres que salen casi de memoria.

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Tanto en la Sudamericana como en la Libertadores, Arruabarrena decidió no apostar a sus mejores futbolistas y puso por encima el esquema. Gigliotti e Insúa en 2014, Osvaldo, Peruzzi y Lodeiro en 2015... Todos fueron suplentes en alguno de esos partidos, mientras venían siendo titulares en las etapas previas. Guillermo no podrá darse ese lujo y, más, sin contar con la ventaja en el marcador. 

Por último, Schelotto tendrá que pensar muy bien el partido: tanto él como su predecesor saben lo que es perder desde lo táctico con Marcelo Gallardo y todo lo que ello implica. Si Guille no le encuentra la vuelta al planteo, algo que no sucedió en ninguna de las series mano a mano, bien podría estar en desventaja desde el inicio, como le sucedió en La Bombonera. Eso sí, el resultado de fallar en esa instancia ya es conocido: dos eliminaciones y la derrota en la Supercopa dan cuenta de ello.

Boca tendrá su último entrenamiento este jueves, en La Bombonera y ante su gente. Será una inyección anímica, más que un ajuste de piezas. Será darle una última mentalidad ganadora a sus jugadores, algo que a él le sobraba cuando estaba en el campo de juego. Y será lo que tendrá que transmitirle en las próximas 48 horas para sacarse la mochila que le dejaron.

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