Cómo el fútbol derrotó a los samuráis en Japón

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Solo cinco años después de que el balón echara a rodar en Inglaterra los últimos samuráis enfundaron para siempre sus katanas.


EL MUNDIAL Y LA POLÍTICA

William Adams era un marinero ávido de aventuras que se convirtió en el primer inglés que pisó Japón, en el año 1600. Desde hacía medio siglo se sucedían las expediciones portuguesas a la isla de Kyushu, la principal del archipiélago japonés. Fueron los lusos lo que introdujeron la pólvora que haría inútiles las katanas de los samuráis para que luego los británicos desembarcaran con un juego que cambiaría para siempre la sociedad nipona. Pero el fútbol todavía no había nacido a principios del siglo XVII y Adams acabó convertido en un samurái al servicio del shogun Tokugawa Ieyasu, uno de los tres generales que, junto a Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi, ganaron la Batalla de Sekigahara el mismo año de la llegada de Adams y con la que dio comienzo la era Edo, la última del medievo japonés, la que asistió al nacimiento del fútbol y la que marcó la defunción de los samuráis, dos siglos y medio más tarde.

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Naturalmente eso es algo que no vio Adams pues falleció en 1620 habiendo adoptado su nuevo nombre de Miura Anjin. Su presencia, no obstante, resultó clave para que en 1613 otra expedición inglesa capitaneada por John Saris lograra establecer con éxito la primera ruta comercial entre las islas británicas y las japonesas. La llegada de los mosquetes y la unificación de las provincias niponas por parte de Ieyasu, Nobunaga y Hideyoshi contribuyeron a pacificar una isla tan abrupta como belicosa a lo largo de su historia.

Con los años, esta relación marítima que conectaba Londres con Edo, conocida hoy como Tokyo y a la que Ieyasu convirtió en la capital del país, se dibujaría como un rival imposible para los guerreros japoneses, que en tiempos de paz dedicaron sus habilidades al arte y al pensamiento siguiendo la senda abierta por Miyamoto Musashi, el mejor espadachín de la historia de Japón. Justo entonces acababa de derrotar a Sasaki Kojiro en el combate con katanas más famoso de todos los tiempos... a pesar de que no utilizara una espada sino un remo para salir victorioso frente a Monohoshizao, literalmente "palo de secar", el nombre con el que los japoneses conocían la gigantesca y famosa espada no-dachi de Sasaki.

El caso es que los puertos de la antigua Edo acunaron la llegada del fútbol varias décadas más tarde de aquel combate que coincidió con la llegada de Saris. Musashi falleció de forma natural en 1645 y tras él nada volvió a ser igual para los samuráis. La influencia nanban y la ausencia de guerras internas de las que defenderse fueron reduciendo el número de espadachines de forma progresiva y exponencial durante los dos siglos siguientes. El 12 de octubre de 1863, la lejana Isla de Man, frente a las costas británicas, vio nacer a la Football Association, la primera federación de fútbol del mundo y el balón echaba a rodar en Inglaterra. Sus flotas impregnarían el planeta con este nuevo deporte y Japón no iba a ser ninguna excepción. Y a pesar de que la Federación Japonesa de Fútbol no se constituyera hasta el año 1921 solo cinco años después del nacimiento del fútbol en Inglaterra se decretó el fin de la era Edo y el medievo en Japón y, con ellos, la práctica de la espada quedó abolida y reducida a los entrenamientos en el dojo. Sin sangre ni muertes. Había empezado la era del fútbol.

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