Chile renovó su compromiso con el buen fútbol

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Francois Nel/Getty
Mucho se habló del supuesto equipo 'B' de Alemania. El campeón del mundo dejó claro que llevó a un contingente de lujo, pero La Roja no se achicó.

OPINIÓN


Una vez más, Chile impuso sus términos en cuanto a posesión, presión y desgaste. Empató con Alemania, se encaminó a las semifinales de la Confederaciones y renovó su compromiso con el buen fútbol.

Ter Stegen es una prenda de garantía. Kimmich y Hector son dos laterales top. Can y Rudy, dos volantes valientes. Lars Stindl está dulce. El talento de Goretzka y Draxler no está en discusión. ¿Alemania B? Alemania. Una muestra: Löw no necesitó hacer cambios.

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Tal y como expuso Juan Antonio Pizzi tras el partido, su equipo entendió a la perfección el cambio de esquema. Se prescindió de un delantero para recuperar el balón en zonas más ofensivas, pero la presencia de Jean Beausejour y Mauricio Isla en el ataque fue una de las principales cartas de búsqueda. Ambos están con un físico inmejorable. El caso de Pablo Hernández es especial, se ganó el puesto y su correcto manejo del balón permite que se ilusione de cara a los próximos desafíos: permitió que Arturo Vidal jugara más libre y el Rey fue el principal receptor aéreo. El Príncipe Aránguiz y Marcelo Díaz tuvieron que retroceder en más de una ocasión para impedir el peligro. Lo hicieron a la perfección.

De Alexis Sánchez hay mucho que desmenuzar. Y muchísimo que agradecerle. Si Vidal es el corazón, el tocopillano es la rebeldía y la clave de este equipo para marcar diferencias. Ante Alemania arrastró marcas y evidenció su total recuperación. Corrió por fuera y por dentro. El pitazo final lo contuvo. Por si fuera poco, se anotó como goleador histórico y como el que más jugó en la historia de esta camiseta -junto a Claudio Bravo-. Y es humilde: dijo que, cuando sea viejo, quiere tomarse un vino y ver cómo lo superan. Tremendo.

Salvo el gol de Stindl y alguna arremetida individual, el campeón del mundo no supo generar grandes llegadas de peligro, y eso se explica por lo bien que se juntaron las líneas de juego. La Roja afina su postura de salir jugando como un equipo. Es un once que está siempre despierto, que está muy junto, que se desarma poco y que asume compromisos. Juega bien Chile. Y quiere ganarlo todo.

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