Barcelona, de organizador de fiestas a pagafantas

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En menos de diez años el club ha pasado de copar todos los premios futbolísticos al olvido, que si no es absoluto es solo gracias a Messi.


EDITORIAL

Ojalá todas las resacas fueran tan plácidas como la que hoy vive el Barcelona, al que solo Leo Messi, en calidad de miembro del equipo ideal de la FIFA, le evitó ausentarse por completo de la gala The Best en la que el Real Madrid, de nuevo campeón de Europa, arrasó en los premios. El club barcelonista resultó excluido de todo galardón y nominación a pesar de haber logrado el doblete y de que Messi haya márcado más y más decisivos goles que Mohamed Salah. Pero los premios son caprichosos y este año tocaba ningunear al Barcelona.

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"Hay que tener en cuenta la temporada entera" decía el ganador al premio al mejor jugador, Luka Modric, tras derrotar al egipcio y a Cristiano Ronaldo pero se refería al rosarino. Para el croata la Champions League es superior al doblete y es algo muy respetable hasta para quien ha llegado a celebrar con una rúa por las calles de Madrid una simple Copa del Rey. Pero lo cierto es que Messi ha marcado más goles que nadie, ha ganado dos títulos -más que Salah- y a pesar del ninguneo de las instituciones balompédicas hasta tenía previsto acudir a la gala aunque finalmente se ausentó por una cuestión familiar.

Lo que está claro es que el Barcelona pinta más bien poco en el panorama institucional. Y en el deportivo lleva años sin brillar en Europa, más allá de algún que otro destello como el 6 a 1 al PSG de hace dos años. Pero cada vez es más evidente la pérdida de peso a todos los niveles de un club azulgrana capaz de copar todas las distinciones hace menos de diez años y que hoy solo se ve representado, de forma testimonial, por Messi.

Más allá de los galardones del Real Madrid cabe plantearse si algo se puede hacer mejor en un club que tuvo un equipo de leyenda pero que ha sido incapaz hasta de mantener su propio modelo, con el que además gana el eterno rival. Sin embargo, hay -también dentro del club- quien prefiere buscar excusas en forma del estado del césped en Valladolid, de decisiones arbitrales -aun habiendo VAR de por medio- y hasta a partir de argumentos fantasmagóricos en Anoeta. Pocos hacen autocrítica. Lo bueno es que, con esta nueva filosofía, por lo menos resacas como la de hoy son plácidas.

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