Indonesia tiene esperanzas de ser sede del Mundial 2022

En Río de Janeiro, la delegación de la ONG que quiere unir a Indonesia como nación trabaja fuerte para contarle al mundo el deseo de los indonesios. Agarrate Qatar. #MundialenFoco
Pocos deben saber que el primer equipo asiático en competir en una Mundial fue Indonesia. Claro que en Italia 1938, el equipo que se comió la goleada por 6-0 frente a Hungría se llamaba Indias Orientales Holandesas, nombre que recibía la por entonces colonia de los Países Bajos.

Setenta y seis años después, la arena de Copacabana, en pleno Mundial de Brasil, es ocultada por una bandera de casi 20 metros de largo y otros tantos de ancho. Sarman, indonesio amable, la agita desde un extremo e invita a sus dos compañeros a hacer lo mismo. La inscripción reza: "Indonesia puede ser sede del Mundial 2022".

Y esa es la misión de Sarman El Hakim, el presidente de la Sociedad Indonesia de Fútbol -MSBI por su sigla en indonesio-, una ONG que trabaja para lograr la unión del cuarto país con más habitantes en el mundo (240 millones, solo detrás de China, India y Estados Unidos).

"Queremos la Copa del Mundo para dar un mensaje nacionalista a la gente de Indonesia, para unir a las islas, que hoy no se sienten la misma nación", explica en Sarman con emoción. Se nota en sus palabras y su gesto que el viaje que él y sus cinco compañeros hicieron desde la lejana Indonesia no fue solo para tomar sol y disfrutar de las playas de Copacabana.

"Aquí en Brasil hay corrupción, en Qatar también la hay, en Indonesia, no. Por eso queremos ser anfitriones del Mundial de 2022", se entusiasma al explicarme Sarman. Indonesia fue uno de los primeros países en candidatearse para alojar la Copa en 2022, pero la FIFA rechazó su candidatura por falta de apoyo del gobierno, quien no facilitó garantías necesarias creyendo que su país no estaría de acuerdo con la decisión.

Sin embargo, ahora Sarman me muestra excitado una carta firmada por el presidente y el vicepresidente de Indonesia en la que dan su apoyo a la candidatura. De hecho, varias manifestaciones se hicieron en los últimos dos años, siempre con la enorme bandera como protagonista, pidiendo que les permitan ser sede de la Copa. El trapo llegó hasta la Torre Eiffel en París, y a las oficinas de la FIFA en Zurich, entre otros lugares. Además, tienen una Fan Page en Facebook y hasta una cuenta de Twitter

Con Qatar en los ojos del mundo, luego de que el propio presidente de la FIFA, Joseph Blatter, reconociera que "fue un error" haberlo elegido como sede, los indonesios se ilusionan. Las fallas en la organización y los retrasos en la construcción de los estadios qataríes generan polémica en todo el globo y son varias las voces que hablan de una reasignación, aunque Estados Unidos y Canadá picarían en punta para ser elegidos.

Pero a Sarman, que sigue agitando la bandera, poco le importa. Como a los jugadores de aquel equipo de Indias Orientales Holandesas: fueron goleados por Hungría, pero pasaron a la historia por ser los primeros asiáticos en jugar el Mundial. Sarman y todos los indonesios quieren, también, pasar a la historia.